MOSTRAR O DEMOSTRAR

¡HE AHÍ EL DILEMA!

Con este post quería abrir una reflexión sobre el modo de actuar frente a los retos que se nos presentan, entre ellos, oportunidades profesionales.

Hace unos días, en una charla de liderazgo en un entorno de hombres y mujeres líderes, hablamos de la importancia de desarrollar nuestro autoliderazgo para poder ser fuentes de inspiración y avanzar con impacto positivo hacia los retos, alcanzando los resultados de forma colectiva y haciéndolos sostenibles en el tiempo. Hablamos también de cómo actúan hombres y mujeres frente a una nueva oportunidad. De ahí me vino la pregunta de si nos preocupamos más por demostrar quienes somos a través de lo que hacemos, o de mostrar nuestra valía por quienes somos, evidenciando aquellas cualidades que nos diferencian y que nos hacen únicas. Por ello el título del post “Mostrar o Demostrar, eh ahí el dilema”

Para de verdad avanzar en tu liderazgo y alcanzar aquellos retos que se presentan ante ti, mostrarse es clave. Sin embargo, en muchas ocasiones la realidad es que destinamos más tiempo a demostrar. Nos da miedo que se vea nuestra vulnerabilidad. Sin embargo, aceptarla y mostrarla es parte de nuestra autenticidad.

Para avanzar en esta reflexión, quiero compartir la definición que recoge el diccionario de ambas palabras:

Demostrar: Hacer patente que determinada cosa es verdad o se cumple, generalmente por medio de algún razonamiento o acción. Wikipedia: una demostración debe demostrar que una afirmación es siempre verdadera.

Mostrar: Hacer patente o dar a conocer una cualidad, un sentimiento o un estado de ánimo. Ej. «mostrar alegría»

Demostrar se asocia a las acciones que emprendemos y Mostrar a quienes somos y que comportamientos tenemos. Demostrar se vincula al HACER y Mostrar al SER.

 

¿Cómo encontrar el balance adecuado entre mostrar y demostrar? ¿Cómo buscar el equilibrio entre el ser y el hacer? 

Para resolver la duda. cuando sientas que la acción te sobrepasa, párate y piensa cuáles son tus deseos, quién eres, qué te hace único y qué necesitas para avanzar en el buen camino. La motivación de la promoción puede llevar a trabajar como si no hubiese un mañana. Por ello es especialmente importante parar para identificar y emprender acciones con consciencia de lo que es verdaderamente necesario y contribuye en el logro de lo  que deseamos.

En mi día a día me encuentro con grandes profesionales que se sienten sobrepasados e inmersos en la acción. Algunos de ellos, sienten la necesidad de estar en el constante hacer para demostrar su valía. Tienen la percepción de que si bajan el nivel no serán bien vistos en la organización, no serán reconocidos con la profesionalidad que se les supone. En ocasiones, incluso llegan a pensar, que pueden defraudar a aquellos que han confiado: Su preocupación por demostrar les puede llevar al bloqueo y a alimentar sus miedos: qué dirán, seré capaz, …. En general se trata de personas con un elevado nivel de perfeccionismo y sobre-exigencia. Estos comportamientos llevan a generar un alto nivel de desgaste con una mirada cortoplacista. Mirar al futuro a más a largo plazo, mientras viven en un constante hacer con excelencia, les puede llevar al estrés y a bloquearse. Muchas de estas personas saben que poniendo foco sólo en el hacer y aceptando todo lo que se les propone, les hace vivir en un estrés continuo. El trabajo aquí es descubrir cómo parar y salir del bucle que se genera.

El contexto en el que vivimos y las nuevas tecnologías hacen que no haya tiempos de descanso: chats, emails, redes… Todo ello estimula a la acción y nos aleja de conseguirlo.

 

Por ello, deberemos navegar entre el mostrar y demostrar. Realizar una introspección y conectar con quienes somos para saber que podemos aportar cuando estamos siendo nuestra mejor versión. Desde ahí, se allana el camino y podrás identificar y emprender aquellas acciones alineadas con aquello que anhelas.

Para concluir, diré que mostrarse es brillar con luz propia, por ello, exponte a ser visto incluso a riesgo del que dirán.

No se trata de que tus ideas sean aceptadas. Se trata de sentir que son tenidas en cuenta, y escuchadas. Para saber que aportamos valor, debemos ser capaces de generar conexión con las personas de nuestro entorno. La única manera de hacerlo es mostrándonos, abriéndonos y aceptarnos como somos.

Hagas lo que hagas, Brilla con luz propia!