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Crear confianza también en entornos virtuales

Patrick Lencioni en su libro “Las 5 disfunciones de un Equipo”, habla de que para que los equipos sean eficientes lo primero que ha de ocurrir es que haya confianza.

Para crear un clima de confianza, se debe tratar a todos los miembros del equipo por igual, crear un espacio en el que todos nos sintamos seguros y podamos exponer nuestras ideas, nuestros problemas, nuestras preocupaciones y opiniones, sin miedo a mostrarnos vulnerables y a que se hagan juicios. Se ha de animar al equipo a dar feedback, a buscar nuevas ideas, a aceptar y aprender de sus errores.

La confianza te la debes ganar y has de aprender a verla en los demás. Todas las personas de tu entorno son confiables hasta que se demuestre lo contrario.

En los equipos en donde se potencian las relaciones, hay más confianza. Surge de la relación en la que podemos expresar libremente nuestras emociones.

Cuando las personas no hablan de los temas de forma abierta, no se puede tener una relación cercana y por tanto, no puedes expresar tus ideas con libertad para construir juntos.  La falta de confianza puede hacer que los miembros del equipo no se abran a los demás, por ejemplo, cuando se comenten errores o cuando no quieres mostrar una debilidad.

¿Cómo generar confianza?

  • Auténtico, “Sé tu”. Muéstrate como eres, abierto y honesto.
  • Cumple con tus compromisos. Inspiras confianza cuando cumples con lo que dices que vas a hacer.
  • Crea un espacio seguro en el que expresar las diferentes opiniones.
  • Muestra tu vulnerabilidad y acepta la de los demás. Todos somos humanos y comprendemos que podemos cometer errores y pasar un mal momento que afecte a nuestro estado de ánimo. Esto no te hace más débil.
  • Acepta que hay otras perspectivas.
  • Empático y Asertivo. Poder mostrar las emociones sin criticar ni ser criticado.
  • Nombra lo que observas y no se dice.
  • Dar feedback con mirada apreciativa y de reconocimiento.
  • Controla tu lenguaje corporal: expresión facial, posición, gesticulación.
  • Genera conexión – Crear espacios para compartir. Realizar encuentros para conocerse más.

En estos últimos años nuestro modo de comunicarnos ha cambiado. Uno de nuestros grandes retos ha sido generar conexión en la distancia.

¿Cómo construir confianza con las relaciones en entornos virtuales?

Cuando estábamos trabajando de modo presencial aprendimos a generar confianza a través de la relación que se establecía en nuestras conversaciones entorno a la máquina del café. Encuentros distendidos que se producían con personas diversas.  La máquina del café se convirtió en un “Santuario”, un punto de encuentro con personas de todas las áreas de la empresa. Quedar para comer, entrar de forma espontánea en un despacho con la puerta abierta, y otras muchas situaciones casuales, nos ayudaba a generar conexión de forma distendida.

En el entorno virtual, a pesar de haber perdido la espontaneidad, podemos seguir construyendo confianza a través de pequeños encuentros virtuales establecidos desde la consciencia.

Engrasar las relaciones en el nuevo entorno, ha de ser una de nuestras prioridades.

Recuerdo la conversación con un Director General de una empresa. Hablamos de la dificultad de comunicarse con los suyos a pesar de tener reuniones virtuales regulares. No les quería fallar. Estaba viviendo la situación de frustración, de incompetencia, de no saber como levantar la situación, sin compartir sus pensamientos y preocupaciones. Tras nuestra conversación pensó que su aproximación al equipo tenía que ser diferente. Optó por mostrarse con autenticidad expresando su preocupación ante la situación y haciendo que el equipo hiciese lo mismo. Con esta iniciativa se consiguió dar un giro al estado de ánimo colectivo y trabajar juntos para avanzar. Las circunstancias no cambian pero la forma de afrontarlas sí.

Si queremos alcanzar buenos resultados de forma colectiva y hacerlos sostenibles en el tiempo, ha de haber confianza. El líder del equipo se debe mostrar abierto para compartir su visión con su equipo. Has de creer que la gente hace todo lo posible para la empresa en la que trabaja, utilizando su experiencia y conocimiento en colaboración con sus compañeros.

Los equipos con una base sólida de confianza saben hacer frente al cambio con mayor efectividad.

¿Cuál es tu experiencia en este sentido?

premio trabajo bien hecho

Premio al trabajo bien hecho

La promoción en el puesto de trabajo, es el reconocimiento a un buen desempeño, al trabajo bien hecho. A un recorrido con buenos resultados, con un alto grado de implicación. Premio a ser referentes en nuestra área de actuación, a ser un buen ejemplo a seguir.

En mi experiencia en la empresa he observado circunstancias que me han llevado a la siguiente pregunta ¿Es siempre la promoción la mejor recompensa?

La promoción en sí, es una gran muestra de reconocimiento si bien no siempre se convierte en la mejor decisión para el empleado y para la empresa.

Es importante cuando se ofrece esta oportunidad al colaborador explicar con la mayor exactitud las responsabilidades y características del perfil y qué es lo que nos hace pensar que es el/la candidata/a perfecto. Por parte del candidato, lo más importante a valorar es si es el camino que desea seguir; si le motiva, le reta y le ilusiona. En caso contrario, deberá saber decir “no”. Siempre podrá seguir desarrollando la actividad que le ha llevado a ser considerado para la promoción y esperar a una nueva que esté más alineada con sus expectativas.

Brindar oportunidades de promoción a las personas de la empresa, nos ayuda a retener talento, si bien hemos de recordar que hay otros elementos motivacionales que contribuyen al reconocimiento del trabajo bien hecho.

Un empleado motivado contribuye al logro colectivo. Un empleado desanimado puede llegar a producir el efecto contrario.

Cuando surge la oportunidad de la promoción se han de valorar diferentes aspectos por las dos partes. La empresa, por supuesto, deberá valorar los conocimientos necesarios y las capacidades del postulante para ocupar el nuevo puesto, así como las áreas en las que el candidato necesitará apoyo. El empleado deberá valorar si la posición futura está alineada con su propósito, si es un nuevo paso que le permite avanzar en su trayectoria soñada. De este modo, nos aseguramos que la persona elegida llegará a su máximo potencial y en consecuencia contribuirá en los buenos resultados de la organización.

Si la persona promocionada no da los resultados que esperábamos y no se siente cómoda en el nuevo rol, el error no es sólo suyo.  ¿Qué hemos hecho para capacitarlo?

Es clave para que haya una buena adaptación al nuevo rol, dotar a la persona de un correcto acompañamiento para un adecuado desempeño. Especialmente si el candidato pasa de un rol individual a ejercer una función que requiere gestión de equipo.

Comparto aquí una de las situaciones que me han llevado a escribir este post:

El caso de un vendedor que fue reconocido reiteradamente por su buena labor comercial. Cada año era premiado por los méritos alcanzados. Esto hizo que la empresa lo viera como el candidato ideal para ocupar una jefatura de ventas. Al cabo de 1 año, los resultados esperados no llegaron, la persona promocionada se sentía desmotivada y superada y la empresa decepcionada. ¿Qué es lo que llevó a esta situación? ¿Qué hizo que una persona tan implicada perdiese su motivación y no lograra sus objetivos?

En su rol de vendedor, los objetivos estaban centrados en sus logros personales. Además, su jornada mayoritariamente consistía en estar al lado de sus clientes atendiendo a sus necesidades y trabajando a nivel interno en la empresa con sus compañeros para lograr los mejores resultados en una relación win/win. En la nueva posición, su dedicación mayor era la de gestionar el equipo de 10 comerciales. Desconocía cómo desarrollar las competencias para llevar a cabo esta nueva función de motivar a su equipo, supervisar sus acciones y delegar. No disfrutaba de su trabajo. De ahí, llegó el desánimo, la frustración, y la desmotivación. En una charla posterior para desvelar lo que estaba ocurriendo, el comercial relató que a él lo que le gustaba era pisar el terreno, estar junto a los clientes. La gestión de personas no figuraba en su plan de carrera. Sin embargo, acepto la promoción como agradecimiento al reconocimiento de su trabajo sin tener plena consciencia del cargo.

¿En qué momento se habló sobre las nuevas responsabilidades? ¿Hasta qué punto se conocía el nuevo rol? ¿Cómo fue su compromiso?

Pasar de la gestión individual a la gestión colectiva en ocasiones no es tan evidente. ¿Cómo ha sido el plan de capacitación? ¿Qué apoyo se le dio a la persona para pasar a gestionar un equipo?

Cuando ves frente a ti la oportunidad de ser promocionado, vale la pena considerar los siguientes aspectos:

  1. ¿Qué cualidades, comportamientos y situaciones te han hecho valedor de ese reconocimiento?
  2. ¿Cuáles son las responsabilidades de la nueva posición?
  3. ¿Qué cualidades tengo hoy que pueden ayudarme a afrontar el nuevo cometido con éxito?
  4. ¿Qué necesito desarrollar más?
  5. ¿Qué apoyo necesito para el desarrollo de nuevas competencias?
  6. ¿Qué te ilusiona de la nueva función?
  7. ¿Cuál es tu sueño profesional? ¿A dónde quieres llegar a nivel profesional?
  8. ¿Está el nuevo rol alineado con su propósito y valores? ¿Me acerca, me aleja?

La respuesta a estas últimas preguntas es clave. Si la posición no está alineada con aquello que ambicionas, que deseas, no debes aceptar. Será mucho mejor esperar a nuevas oportunidades que te permitan ser más feliz en tu trabajo.

Ser asertivo en esta situación es clave.

¿Sientes que no llegas a todo? Aprende a administrar tu tiempo

¿Te sientes desbordado y con la sensación de que no puedes llegar a realizar todo aquello que te propones?

El sentimiento de querer llegar a todo, de hacer más para tener mayores resultados, hará que pienses que te falta tiempo.

Contra más cosas quieres hacer, será más difícil mantener el foco en tus verdaderas prioridades y las de la compañía. Si tu atención está en querer resolver todas las tareas, en el corto plazo, te sentirás bloqueado.

¿Cómo hacer frente a esta sensación de falta de tiempo?

Para resolver la situación, has de dejar de poner el foco en tu lista de trabajos a realizar que te genera ansiedad y destinar un tiempo para parar, que te permita reflexionar sobre los temas que de verdad requieren tu atención y son prioritarias para ti y para la compañía.

Las emociones que emanan del sentimiento de escasez de tiempo, nos bloquean y no nos dejan hacer las cosas de forma adecuada, siendo eficientes en el tiempo esperado. Por ello es básico parar y pensar. Tómate una pausa para pensar desde la tranquilidad cuáles son los primeros pasos para abordar los temas pendientes en función de su prioridad.

¿Cómo gestionar esta contradicción?

Estamos ante una situación de contradicción- ¿Cómo voy a parar si me falta tiempo? Cuando te sientes desbordado por todo lo que tienes que hacer, acostumbras a destinar mucho tiempo a pensar que es totalmente irrealizable. En este momento de bloqueo, el tiempo que destinas a revisar los temas pendientes para ser más eficiente, te lleva a ser menos productivo y a tener menor control sobre el tiempo disponible. Cuando más miras el reloj, más ansiedad te genera y en consecuencia se reduce tu efectividad.

¿Cómo puedes administrar de forma adecuada tu tiempo para abordar todos los temas pendientes con productividad?

1. Primero, al revisar tu lista de pendientes, evita la tentación de realizar aquellos que te llevan menos tiempo y son fáciles de resolver para ti. Revisa la lista poniendo el foco y la atención en aquello que es importante y urgente. Habitualmente hay una tendencia a coger de nuestra lista los temas que son más fáciles de abordar para hacerla más corta de forma rápida. Acostumbran a ser temas que no son prioritarios y que no nos llevan a ser más efectivos.

2. Identifica tus prioridades. Aquellos temas importantes y/o urgentes. Para ello puedes utilizar la matriz de Eisenhower[APP1]  (técnica que te ayuda a priorizar las tareas de tu lista de pendientes con eficiencia a partir de su importancia e urgencia) o bien utilizar tus propios métodos. Una vez has clasificado los temas según su urgencia e importancia es clave ser consciente de cuáles de ellos van a requerir una planificación y los recursos necesarios para llevarlo a cabo (colaboradores, inversión económica, …)

3. Por otro lado, controla a tus “ladrones del tiempo”. Aquellas personas que reiteradamente te interrumpen o bien te solicitan los temas siempre de manera urgente. Estas situaciones requieren que practiques la asertividad. Aprende a decir NO, o NO en este momento y explorar juntos cuando es de verdad precisa tu contribución. No generes falsas expectativas y ofrece alternativas.

4. Gestiona tu agenda de modo que los temas los puedas llevar a cabo sin auto presionarte. Evita ser tu mismo quien te exijas abordar los temas desde la inmediatez o con plazos muy ajustados.

5. Cuando finalices un tema, tómate un pequeño respiro antes de iniciar un nuevo tema.

6. Planifica tu jornada de trabajo. Destina un momento en el dia para revisar los temas pendientes y ver cuáles requieren tu atención.

La buena gestión del tiempo es un factor crítico para la eficiencia de las organizaciones. Es importante saber identificar si de verdad tenemos un problema de tiempo o bien es una creencia a la que nos conducen nuestros bloqueos en momentos de mucho estrés.


 [APP1]

propósito

Cómo avanzar hacia tus retos. Abona el camino hacia tu propósito

propósito

Ya sea un nuevo proyecto, un nuevo puesto en la empresa, un nuevo estilo de vida, … no dejes que te arrastre el conformismo y abona el camino hacia tu propósito.

Iniciamos el año y con él un montón de intenciones y objetivos que deseamos alcanzar. Como indicaba en mi Post anterior es imprescindible poner el foco en el propósito. Con frecuencia ocurre que como es algo tan grande y tan importante para nosotros, cuando queremos llevarlo a la práctica, nos viene a la mente todo aquello que no somos capaces de hacer, que no nos va a permitir alcanzarlo. ¿Cómo eliminar esos pensamientos y seguir adelante con nuestro propósito?

Hablar de cambiar de actitud es fácil pero, ¿cómo llevarlo a la práctica?

Piensa en lo que si que es posible, en lo que si puedes hacer. Aunque a priori no lo parece, a veces corremos más riesgo de quedarnos en dónde estamos que en emprender una nueva iniciativa.

Uno de mis clientes compartió conmigo su sueño máximo a nivel profesional. Sabía que tenía que cambiar de trabajo. Le estaba impactando en su salud en sobremanera. A la vez se daba cuenta que le proporcionaba mucha seguridad económica y esto le daba tranquilidad. Esta seguridad le lastraba, le impedía pensar con claridad y avanzar en su gran proyecto, aquel que le ofrecía todo aquello que deseaba y le hacía vibrar. Cada vez que se proponía dar un paso en pro de la consecución, lo que hacía era un retroceso. ¿Qué ocurre si abandonas los impedimentos que encuentras en el proceso, las excusas? En el caso de mi cliente ¿hasta dónde puede llegar si la seguridad no es relevante en su camino?

En ocasiones, alimentamos e invertimos en aquello que es conocido para nosotros, que nos da tranquilidad, sin ser conscientes del coste que conlleva. Para progresar debemos invertir y poner el esfuerzo en aquello que nos acerca a nuestros retos.

¿De qué va a depender que consigas tu propósito?

Todo reto, todo camino que emprendes, necesita que abandones tu zona de confort y hagas cosas nuevas.  Identifica aquellos cambios que necesitas hacer para avanzar. Todos tenemos una realidad que afrontar. Lo más difícil es dar el primer paso:

6 claves para avanzar hacia tus retos:

  1. Ante una indecisión, aprende a “parar” antes de actuar y reflexiona. “Para, piensa y luego actúa”. Piensa en todo aquello que te hace sentir bien y en todo lo que te gusta hacer. Haz alguna actividad que te relaje mentalmente, medita, practica respiraciones profundas, …
  2. Céntrate en el momento presente y explora cuáles son las acciones que te pueden acercar a tu propósito.
  3. Identifica aquellas excusas que te pones y que te restan energía. Pregúntate cómo sería el proceso si ese impedimento no existiese. Con el ejemplo que he compartido, ¿qué necesito para alcanzar mi objetivo si la seguridad no fuese importante?.
  4. Mira los temas con una mirada apreciativa, positiva. Sonríe. Sonreir eleva el estado de ánimo y es contagioso.
  5. Planifica tu día y asegúrate de que recoges en tu agenda alguna acción que está alineada con tu propósito.
  6. Toma compromiso. Asegúrate que todo aquello que has registrado y que has definido que necesitas hacer, no es una simple intención y te comprometes a hacerlo.

Descubre los pequeños pasos que te abren camino hacia tu propósito. Lo que nos impide alcanzar nuestros retos no es lo que no sabemos hacer sino lo que dejamos de hacer.

La base del éxito está en experimentar. Los errores no te hacen más débil, te fortalecen. Has de estar dispuesto a fallar para tener la oportunidad de aprender.

¡El éxito se consigue con el trabajo del dìa a día!

Coaching

Contribución del coaching al entorno de crisis del COVID-19

A diferencia de la consultoría o la mentoría, el coaching es un proceso de acompañamiento a las personas y equipos orientado a ayudar a alcanzar los objetivos perseguidos, en el que la propia persona o equipo es quien aporta las soluciones. En la época actual muchas personas se han visto afectadas por una situación de cambio sin tener la capacidad de reaccionar. No siempre es fácil generar consciencia de lo que está pasando y tomar las riendas de tu vida para poder avanzar. A cada uno la situación le ha impactado de forma diferente.

El coaching en contexto de crisis

Mucha gente ante la dificultad, ante la incertidumbre, ha luchado por la supervivencia individual. Hemos visto como los lineales de los supermercados se han vaciado sin pensar en las necesidades de los demás, cómo se han agotado las mascarillas y otros complementos sanitarios, cómo las calles seguían llenas de gente…

El contexto de crisis que estamos viendo

Nos encontramos en una situación excepcional que nunca antes habíamos afrontado. La situación que estamos viviendo tiene un impacto importante en nuestro estado de ánimo y en nuestras emociones. Unos la vivimos con dolor, otros con miedo, otros con inquietud, …

Pasamos de una vida frenética y sin tiempo a un estado en el que el mundo se ha paralizado a nivel económico y social. En este momento de aislamiento, de ralentización económica, de distanciamiento social, algo muy potente pasa en cada uno de nosotros. Algo que tiene que ver más con quienes somos que con qué hacemos.

Pasamos de una sociedad de la abundancia económica e inmersa en el “hacer” a un momento de reflexión colectiva que nos hace profundizar sobre el “ser”.

Esta situación nos puede hacer sentir especialmente vulnerables. Sin embargo, precisamente esta situación nos invita a ponernos a prueba y demostrar quienes somos. ¿Cómo podemos potenciar nuestros recursos? ¿Cómo superar la situación y las emociones que me despierta?

Como decía Victor Frankl en su libro El hombre en busca del sentido, “las circunstancias no cambian pero cada uno de nosotros tiene el derecho de decidir cómo vivirlas”.

¿Cómo nos ayuda el coaching en estas épocas?

El coaching es un proceso de acompañamiento en el que se genera mucha consciencia y reflexión y te permite explorar diferentes perspectivas para abordar un mismo tema. Es la puerta al mundo de la “posibilidad”, de la oportunidad, del cambio transformacional. El cambio está en ti, en tu forma de actuar.

Hasta hace pocos años, en las empresas se buscaba profesionales con las mejores cualidades técnicas. Se valoraba en especial las aptitudes; Todo lo que está asociado a estudios, experiencia y conocimiento. En la actualidad cada día más, se valoran la “Actitudes”. Cómo me comporto, qué impacto genero en las personas de mi entorno, cómo afronto las situaciones difíciles. Para contribuir a cambios transformadores, como los que demandan el momento actual, es preciso este cambio de “mindset”. También se tiene en cuenta la capacidad de las personas para aprender y adquirir aquellos conocimientos técnicos que hoy no tienen.

Cada uno de nosotros hemos aprendido a actuar en función de las circunstancias vividas desde nuestra infancia (creencias). A todos mis clientes siempre les recuerdo que no estamos ante un proceso que cambie la esencia de la persona, estamos en un proceso en el que se genera consciencia del modo de comportarnos y exploramos otras formas de hacer. Como decía Einstein, “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Por ello debemos estar abiertos a opiniones diversas. Alguien me dijo en una ocasión: “Las personas no cambian, pero si hacemos cosas diferentes impactaremos de forma diferente en nuestro entorno”.

Nuestra vida es nuestro pensamiento. Cuando un hombre cambia sus pensamientos hacia las cosas y las personas, las personas y las cosas cambian, (James Allen).

Para concluir, te invito a pensar ¿Qué oportunidades te ofrece  a ti la nueva situación? ¿Y a tu empresa?