Listado de la categoría: noticias

Abandona tu complacencia y lidera con autenticidad

Complacer a las personas hace más difícil ejercer un liderazgo eficiente. Si eres una persona complaciente tu deseo es hacer feliz a todo el mundo aun sabiendo que no es posible. Cuando lo que te preocupa es lo que piensan los demás y no expresas tus opiniones con transparencia y de forma directa, se hace difícil decir “no” o incluso rechazar una propuesta que no tiene una clara aportación de valor para ti.

La persona con un alto grado de complacencia, generalmente, se muestran sumisas para así ganarse la aprobación de los demás.

El líder complaciente evita expresar sus opiniones y actúa con prudencia para no entrar en conflicto o recaer en la crítica y así ganarse la confianza de los demás. Adopta una actitud que no le permite expresarse con autenticidad. En ocasiones, evita actuar por miedo a fracasar.

Para crecer como líder y mostrarte íntegro e inspirador es preciso actuar conforme a tus deseos y no actuar únicamente conforme a lo que los demás desean.

La persona complaciente acostumbra a necesitar la aprobación de otros antes de actuar. Habla vigilando sus palabras para no herir con ellas a las personas de su entorno.

La consecuencia de un alto grado de complacencia impacta directamente en la toma de decisiones y en consecuencia en los resultados a alcanzar. También dificulta el poder cumplir con todos tus compromisos.

Para elevar tu excelencia en el liderazgo, es importante que te pares a pensar qué estás dispuesto a aceptar ante la situación y darte permiso para formular tu decisión.

Cuando practicas tu liderazgo tienes que mostrarte firme y abrirte con transparencia. Ante situaciones difíciles y cuando se requiera una decisión rápida y eficiente, todas las miradas se dirigirán a ti.

Cuando tomes decisiones siempre habrá alguien que no se sienta incluido o no valore tu opinión. Querer hacer felices a todos puede hacer que tu decisión se demore e incluso se convierta en un tema sin resolver.

El comportamiento complaciente también tiene unas cualidades, unos valores que pueden ayudar de forma positiva en un liderazgo eficiente: la responsabilidad y el saber atender y responder a las necesidades de los demás, ser accesible y servicial, y tener la capacidad de medir el estado emocional de las personas de tu entorno.

Los miedos a no caer bien, a ser rechazado, a fallar y al conflicto, impiden al líder complaciente a desarrollar las competencias del líder creativo como la consecución de resultados con visión y la autenticidad.

Algunas claves que pueden ser útiles para salir de la complacencia y potenciar el liderazgo creativo:

  • Ante la toma de una decisión, separa el tema de las personas. Pon el foco en lo que se está debatiendo, más que en quién hace la aportación.
  • Sé directo al exponer tus ideas. Muéstrate firme sin dejar de mostrarte amable y empático
  • Practica la asertividad: antepón tus pensamientos antes de decir que SI.
  • Emplaza el tema para una reunión o encuentro posterior. Este tiempo de reflexión te ayudará a ofrecer una mejor respuesta en lugar de dar la respuesta que otros desean escuchar.
  • Muéstrate como eres. Muestra tu autenticidad, tu integridad y también tu vulnerabilidad.
  • Agradece las aportaciones de los demás y siente la libertad de expresar las tuyas propias.

Cuando trabajas para cumplir con las expectativas de los demás, pierdes el foco en alcanzar tu propio propósito. Esto hace que se dificulte la consecución de resultados con una mirada a largo plazo y con visión estratégica.

Bajo tu perspectiva, ¿cuáles son los riesgos de dejar de complacer y cuáles son las oportunidades?

Cultiva la autoconfianza

Se ha escrito mucho sobre la autoconfianza. Si nos quedamos en la definición básica de lo que significa, hablaremos de que es confiar en uno mismo. Si nos paramos a pensar sobre lo que supone confiar en uno mismo nos llevará a una reflexión más profunda. La autoconfianza es la base para mostrarnos como realmente somos y no como quién “creemos” que somos. Por ello, para elevar la confianza, lo primero que hemos de hacer es creer en nosotros mismos. “Sé quien realmente eres y no quien crees que eres”.

En épocas de crisis como la que estamos atravesando, es más habitual que nuestro ego se vea dañado y nos exijamos más. Cuando nos sentimos abrumados por la situación, aparecen las inseguridades, los miedos… ¿Qué ocurre cuando te sientes inseguro?

La falta de autoconfianza hace que no nos sintamos orgullosos de nuestras acciones ni de nosotros mismos. Nos surgen los miedos, bloqueos. Miedo al qué dirán, miedo a fallar, miedo a no pertenecer, miedo a ser vulnerable. Es como si no nos mereciésemos tener éxito, ni ser reconocidos por el trabajo que realizamos.

¡Qué fácil es decir lo que debemos hacer para confiar y qué difícil llevarlo a la práctica!

Aún así voy a compartir con vosotros algunas claves para elevar la confianza en nosotros mismos.

  • Céntrate en ti mismo. Deja de pensar que los demás son mejores que tú. Para ello, piensa en cuáles son tus fortalezas y habilidades, aquellas que te han permitido alcanzar los logros en tu vida. ¿Cómo fue aquella situación en la que estuvieron presentes? ¿Cómo me sentí? Si te tomas tu tiempo para pensar en ellas, sentirás que te empoderas.
  • Muéstrate como eres. Evita “Máscaras” y sé transparente. Así conseguirás recibir ayuda cuando realmente la necesitas. Cuando consideras que has de agradar siempre a los demás, te genera una sensación de preocupación constante que consume toda tu energía. En ocasiones te lleva a hacer cosas que no te imaginarías. Haz las cosas para agradarte a ti. Lleva a cabo las iniciativas en el modo que consideras adecuado tú.
  • Afronta los temas con valentía aunque eso te genere un cierto grado de ansiedad. Ten coraje y actúa de acuerdo a tus valores.
  • Evita la crítica hacia los demás – Poner el foco en los demás en el corto plazo te hace sentir mejor. Sin embargo, nos lleva a realizar comparaciones que lo que consiguen es acelerar nuestros pensamientos reactivos. Al comparar, ponemos límite a todo aquello que nos proponemos.
  • Practica la Asertividad.- Evita decir que SI cuando realmente quiere decir que NO. Al decir que SI, acabas renunciando a lo que deseas. Para aumentar tu nivel de satisfacción y el convencimiento de que tus acciones tienen valor o bien son las adecuadas, practica el NO. El otro día un cliente me comentó que de forma reiterada una compañera le pedía ayuda con constantes interrupciones. A la hora de finalizar la jornada laboral, esta persona salió puntualmente del trabajo mientras que él se tuvo que quedar para poder realizar aquellas prioridades que a ella le competían. Le invadía cada día un sentimiento de estrés, incompetencia y frustración. ¿Qué necesitaría hacer para ayudar sin dejar de cumplir con tu cometido?
  • Como dice Miguel Ruiz en su libro de los 4 acuerdos, “no te tomes nada personal”. Cuando cometemos errores es normal pensar en el “qué dirán” de mí. Para evitar que este pensamiento te invada y te llene de preocupación, no hagas juicios. Chequea las acciones que te han llevado a pensar así.  La solución no es castigarte por tus errores. Lo único que puedes conseguir en este caso es: hacerte pequeñ@, crearte inseguridades y poco a poco autodestruirte. Cuando recibimos feedback negativo, acabamos poniendo en juicio todo lo que hacemos. Hemos de entender que se trata de un error puntual, generalizar no es una buena opción. Pon el foco en lo que puedes hacer para remontar la situación y no te castigues (“Soy…”) El feedback negativo no tiene que ver con quién tu eres sino con tus acciones.
  • Evitar el conflicto, te impide tomar tus propias decisiones y tomar responsabilidad.
  • Cuando te venga un momento de bajón, obsérvate. ¿Cómo es tu posición corporal? El cuerpo también habla y evidencia tu estado de ánimo. Prueba a ponerte delante de un espejo en un momento bajo, en el que muestres inseguridades. ¿Cuál es tu postura? Imaginemos que te sientes algo compungido. Tus hombros están bajos, tu mirada cabizbaja,… Mírate de nuevo al espejo y adopta una postura erguida, mírate a la cara y ponle una sonrisa. ¿Qué ha cambiado? ¿Cuáles son tus sensaciones ahora?

Para elevar la autoconfianza y la motivación, no te castigues, no cuestiones tus acciones y busca soluciones.

Haz que haya equilibrio en la balanza entre pensar en los demás y satisfacer tus propias necesidades. Hazlo siendo respetuoso contigo mismo y con los que te rodean.

¿Qué acción vas a emprender para elevar tu autoestima?

Mostrarse Vulnerable, signo de fortaleza

Razones por las que mostrar tu vulnerabilidad

En nuestro día a día y cada día más, vivimos situaciones que nos hacen sentir vulnerables. Estamos expuestos constantemente a circunstancias que no podemos controlar. Momentos de incertidumbre, situaciones difíciles, de riesgo y circunstancias en las que perdemos el control de lo que está sucediendo. En un instante sentimos debilidad ante las personas de nuestro entorno y ante la situación que debemos afrontar.

Este tipo de vivencias te hacen sentir inseguro y con miedo a afrontar la realidad.

Desconocer la respuesta a las preguntas que se nos plantean en nuestra vida, nos hace sentir mal. Cuando no sentimos ser suficiente antes los demás, la vergüenza nos invade y la necesidad de demostrar que tenemos respuesta para todo es más grande. Afloran los miedos al qué dirán, a no dar la talla e incluso a ser imperfectos. La necesidad de mostrarnos seguros ante los demás nos impide avanzar con naturalidad.

Sin embargo, mostrar tu vulnerabilidad significa ser tú mismo, descubrirte ante otros sin miedo al qué dirán, de forma auténtica. Como dice Brené Brown, “Para ser auténticos, debemos cultivar el coraje de ser imperfectos y vulnerables. Tenemos que creer que somos fundamentalmente dignos de amor y aceptación, tal como somos «.

Mostrar nuestra vulnerabilidad nos da la oportunidad de:

  • Abrirnos y mostrarnos como somos, potenciando así nuestra autenticidad
  • Ayudar a salir del control y a potenciar la capacidad de innovar.
  • Abrir conversaciones valientes en las que compartir con creatividad
  • Potenciar las relaciones con los demás Pedir ayuda, fortalece las relaciones y refuerza la confianza en ti mismo y en los demás.
  • Ofrecer la oportunidad de reconocer y agradecer a los demás. Lo que redunda en crecimiento y desarrollo de las personas de nuestro entorno.
  • Aprender y explorar nuevas perspectivas. Eliminamos barreras y abrimos nuevos caminos por los que avanzar.
  • Nos capacita para ser resilientes y afrontar los cambios de forma natural.

Las situaciones de incertidumbre en las que nos vemos obligados a tomar riesgo y nos exponemos ante los demás, nos llevan a un proceso de aceptación.

  • Aceptarnos tal como somos
  • Aceptar que no lo sabemos todos y que debemos salir del control
  • Aceptar la imperfección
  • Hacer frente a la vergüenza y al miedo

Si miras en retrospectiva, puedes explorar qué es lo que te ayudó a vencer esa situación de debilidad. Piensa en tus experiencias vividas en las que afloró un sentimiento de inseguridad, tu vulnerabilidad, y las pudiste superar: una promoción inesperada, un viaje a un lugar desconocido, una decisión difícil, una pregunta sin respuesta por desconocimiento, un error cometido …

¿Qué cualidades estuvieron presentes que te permitieron avanzar?

Líder inspirador – La fuerza de tu líder interior

Para ser un líder inspirador, sé tu mejor versión. Con ello conseguirás hacer crecer a las personas de tu entorno.

La incertidumbre generada por la situación actual ha hecho que en muchos casos nos mostremos muy cautos y actuemos con prudencia. No nos paramos a pensar si podemos hacer mejor las cosas de lo que las estamos haciendo. Dejamos de explorar nuevos caminos. Nuestra creatividad se ve afectada. y nuestra autenticidad con valentía no está presente, cualidades clave en un líder inspirador.

The Leadership Circle, define la autenticidad con valentía, como la capacidad del líder de relacionarse con los demás de manera auténtica, valiente y con gran integridad. ¿Hasta qué punto eres fiel a los valores y principios que dices tener?

También significa tratar con apertura temas difíciles, aportando aquello que nos cuesta sacar a la luz.

Para ser un buen líder, lo primero que has de hacer es demostrártelo a ti mismo. Mostrar tu integridad siendo consecuente con lo que haces y dices y siendo respetuoso contigo mismo y con los demás. También, actuar con decisión, ser valiente y explorar nuevas formas de hacer. Eso no significa que te precipites y que actúes de forma inconsciente. Se trata de actuar desde la consciencia, con firmeza y convencimiento, y no desde el miedo. Significa que eres capaz de “predicar con el ejemplo”.

En ocasiones evitamos compartir aquellas ideas que surgen de forma espontánea y creativa por miedo a que sean juzgadas. No nos permitimos tomar riesgo ni iniciar conversaciones valientes que permiten abrir nuevas iniciativas. Con ello dejamos de evolucionar y tampoco permitimos que se desarrollen los demás.

Para capacitar a los demás da tú el primer paso!

  • Permítete el error y aventúrate a hacer las cosas de modo diferente. Desarrolla tu capacidad para hacer frente a los problemas, a las situaciones difíciles con coraje. Recuerda que no hay una vía única para avanzar. Explora las diferentes alternativas a un tema.
  • Permite que tus ideas sean cuestionadas. Si nunca sientes que esto es así, ¿hasta qué punto tus colaboradores se sienten parte del proyecto? ¿En qué grado sentiremos la motivación del equipo y que aflora la iniciativa de sus integrantes? ¿Qué impacto tendrá en el equipo?
  • Trabaja con pasión y motivación; es contagioso. Hace que las personas de tu entorno quieran estar ahí. Para ello es importante poner interés en todas las acciones que emprendas, aún cuando sean pequeñas.  Cualquier trabajo que hagas, hazlo pensando que hay un poco de ti.
  • Evita el Micromanagement y empodera a tus colaboradores. Haz que el equipo se sienta libre a la hora de expresar sus ideas y opiniones y permite que tomen ellos sus propias decisiones. Cuando delegamos hacemos que se sientan valorados, apreciados y que perciban confianza.
  • Genera un espacio seguro en el que compartir. Es el mejor modo de estimular la motivación y la creatividad.

Cuando trabajas con valentía, te respetas y respetas a los demás, haces las cosas que sientes que has de hacer y las haces con pasión, te conviertes en un buen ejemplo de líder a seguir: en un líder inspirador. ¿Cómo es tu líder interior?

¿Ir a la oficina o teletrabajar? Beneficios del trabajo presencial

Se ha debatido mucho sobre los beneficios del trabajo en remoto y hemos dedicado mucho esfuerzo a trabajar de forma productiva desde nuestros hogares.

Con este artículo quiero expresar mi curiosidad sobre la necesidad o no de buscar el balance entre el trabajo en remoto y el trabajo en la oficina.

Somos conscientes de que el teletrabajo en época de pandemia ha sido una gran solución para nuestros negocios y se ha demostrado que podíamos dar continuidad a nuestra actividad profesional con una cierta normalidad a pesar de las circunstancias.

Después de la experiencia vivida, vemos que muchas personas tienen hoy un deseo expreso de continuar en teletrabajo. Sienten que han podido conciliar mejor, han tenido la oportunidad de flexibilizar sus horarios para responder a otras responsabilidades personales, a la vez que consideran que su productividad se ha visto asimismo beneficiada. Por ello desean seguir trabajando en remoto y muestran cierta resistencia a regresar a la oficina.

En el Post del 27 de abril “Regreso a la oficina. El día después” hablaba de los beneficios del teletrabajo (Flexibilidad, conciliación, …). También de cómo la videoconferencia nos ha ayudado a generar conexión y a comunicarnos y recogía un resumen de aprendizajes de una nueva forma de trabajar.

Pero… ¿Comporta el teletrabajo la máxima eficiencia?

Seguro que podemos observar diferentes perspectivas. Trataré de ofrecer una mirada global.

En muchas posiciones, el regreso a la oficina, aunque sea en modo parcial, puede ser muy beneficioso. Puede aportar una serie de ventajas que sólo se consiguen o se ven potenciadas cuando las personas conviven en un mismo espacio físico:

  • Se pone el foco en el 100% en el trabajo.
  • La colaboración con los colegas de trabajo es más estrecha. Si estás en el mismo lugar de trabajo es más fácil y ágil coincidir para debatir ciertos temas que se podrían ver dilatados en el tiempo por no encontrar a nuestros interlocutores cuando precisamos.
  • La creatividad se ve favorecida. Se potencian los encuentros improvisados que facilitan compartir ideas de forma distendida.
  • La sociabilización y la conexión. Los encuentros en torno a la máquina del café, las comidas de trabajo improvisadas, las celebraciones de cumpleaños, nacimientos… Como hemos relatado en ocasiones el teletrabajo hace que tengas un sentimiento de soledad que te puede llegar a abrumar. Si estás trabajando en remoto la posibilidad de engrasar la relación de crear una red de trabajo sólida, es más difícil. En la oficina te sientes conectado a tus compañeros de trabajo, contribuyendo así a tu salud mental y emocional.
  • El contacto frecuente entre compañeros facilita la alineación y la cohesión hacia un propósito común y eleva la motivación.

Después de todo lo expuesto, hay situaciones que invitan a pensar que debemos buscar el equilibrio entre el teletrabajo y el trabajo en la oficina.

Por ejemplo, una persona que se incorpora a la empresa ocupando una nueva posición durante el período de pandemia. Tomo como ejemplo a mi hija que se incorporó a su primer trabajo post carrera al inicio de la pandemia. A los pocos días de empezar, le hicieron teletrabajar. Todavía no conocía ni compañeros ni cultura de empresa. Aún así, ha subsistido en su experiencia e incluso ha sido promocionada. Sus mayores retos han sido avanzar sin contar con personas que le diesen el apoyo y el conocimiento cuando los necesitaba.

El miedo a que falles o fallar, es mayor. En ocasiones se busca la seguridad del buen desempeño delegando tareas poco creativas y rutinarias.

Cuando te sientes bloqueado en la oficina te sientes más acompañado pudiendo compartir tus preocupaciones y recibir otros puntos de vista.

Los que llevamos años en el entorno empresarial, sabemos la importancia que tienen los planes de inducción y lo difícil que resulta para algunas personas destinar tiempo para formar y traspasar temas a otros colegas.

En la oficina tienes la oportunidad de respirar la cultura de la empresa, conocer y conectar con mayor inmediatez y facilidad con otras personas. Te sientes parte del entorno y del proyecto. En remoto, por supuesto, puedes generar conexión y avanzar, pero el grado de conexión es menor y la inmediatez no acostumbra a estar presente.

Hoy ya muchas empresas se están planteando buscar un equilibrio para determinadas posiciones entre teletrabajo y trabajo presencial. Vale la pena pensar de forma pragmática que aportaciones tendrás a nivel personal y que repercusiones tendrá para la empresa.

¿Cuál es el mejor equilibrio para ti y para la eficiencia colectiva?

Vacaciones – Momento de desconexión

Se acerca uno de los momentos más esperados del año; las vacaciones. Algunos ya las estaréis disfrutando y otros esperando con ilusión su llegada.

Las vacaciones son el período del año en el que podemos disfrutar de las personas queridas, disponer de tiempo para hacer aquellas cosas que nos gustan y que nunca conseguimos hacer.

Durante el año se hace difícil buscar el equilibrio entre nuestras vidas personales y profesionales. Por ello es necesario pasar algunos días fuera de la oficina. El trabajo absorbe gran parte de nuestras vidas, pero recordemos que “no todo es trabajo”. Es importante pero hay otras cosas que también lo son en nuestras vidas.

Las vacaciones son necesarias para “recargar pilas”, para disponer de tiempo para disfrutar, para divertirse y reducir estrés.

No siempre es fácil separarte de tus obligaciones profesionales, especialmente si eres una persona a la que se le exige mucho. Este es un buen momento para trabajar la confianza y dejar que las personas de tu equipo se responsabilicen de la situación.

Nuestras vidas nos exigen mucho cada día: el trabajo, la familia, nuestras preocupaciones personales, nuestros compromisos. Por ello es necesario tomarnos un respiro de vez en cuando.

Este año ha sido especialmente difícil hemos tenido que hacer frente a una nueva forma de trabajar que ha hecho que en ocasiones nos viésemos desbordados. Por ello, todavía es más importante disponer de tiempo para desconectar y descansar.

Las vacaciones acostumbran a ir acompañadas de eventos, encuentros y actividades que te permiten desconectar y también sociabilizar. Es un período con tiempo para la diversión y el disfrute.

En ocasiones se nos hace difícil decidir cuándo tomar vacaciones. En algunas compañías, este período coincide con una bajada de actividad. En este caso, es más fácil tomarse unos días para descansar sin sufrir por lo que dejas atrás. Sin tener un sentimiento de culpa por abandonar. Es importante disfrutar de ellas y dejar de pensar que nunca es un buen momento.

A pesar de que en este momento de pandemia las opciones se han reducido, siempre hay una fórmula única y exclusiva para disfrutar. Busca la fórmula que te permita desconectar más.

Es el momento de encontrar un equilibrio entre cuerpo, mente y alma.

Durante el período vacacional, haz las cosas por ilusión y no por obligación.

Algunas claves que te pueden ayudar:

  • Haz cada día cosas que te agraden: leer, pasear, viajar, …
  • Abraza la espontaneidad. Se flexible. No hagas planes “encorsetados” que te generen estrés. Acepta los cambios que puedan surgir sobre lo previamente planificado.
  • Mantente activo. Busca aquellas actividades que te hagan sentir bien y te mantengan saludable.
  • Reduce el tiempo de conexión tecnológica. Menos tiempo de pantalla y más tiempo para realizar otro tipo de actividad y sociabilizar (en la medida de lo posible hoy)
  • Confía en tu equipo y sus capacidades. Si es posible, desconecta tus dispositivos de trabajo y asegúrate de tener los contactos mínimos y precisos.

Cuando vuelvas al trabajo tu energía habrá cambiado. Cuanto mejor nos sentimos, mejores resultados ofrecemos.

Tomar vacaciones es vital para un buen equilibrio en nuestras vidas. Está demostrado que las personas después de sus vacaciones se sienten más felices y son más productivas.

Después de unas buenas vacaciones, cuando vuelves al trabajo estarás más motivado, comprometido y serás más productivo.

¡Disfruta del verano!

El impacto del perfeccionismo en nuestro liderazgo

El perfeccionismo acompaña a muchas personas a lo largo de sus vidas, consiguiendo que se sientan desbordados por un exceso de actividad.

La persona perfeccionista necesita trabajar por y para la excelencia, con independencia de cuál sea el tema. Sea un gran proyecto o una pequeña tarea, siempre espera obtener el mejor resultado. La creencia de un perfeccionista es que su valía depende de un desempeño excelente.

¿Cómo vive la nueva realidad un perfeccionista?

El momento actual en el que los temas se suceden a gran velocidad, la inmediatez es esencial, la virtualidad ha provocado un incremento en el número de reuniones a las que asistir, los mails nos desbordan, el chat nos invade, y nadie tiene paciencia, provoca en este tipo de personas una sensación de burnout, estrés y ansiedad. Esta situación no le permite cumplir con el alto nivel de desempeño y excelencia que desean.

Su resultado ha de ser siempre de 10. Siempre ha de estar informado de todo para que nada se le escape. El nivel de control que necesita tener un perfeccionista es del 100%. Por ello, su nivel de estrés, (generado por él mismo) es muy elevado.

Se muestra ante los demás como una persona serena que puede con la situación sin perder la calma. Si bien, realmente no es así.

¿Cuáles son sus verdaderos sentimientos?:

  • Culpa. Sentimiento de que podría haber hecho más.
  • Frustración. Si no alcanza la excelencia deseada.
  • Inseguridad, insatisfacción: Si no hace el 100% no se considera suficientemente válido. Se compara constantemente con los demás.
  • Estrés. Se exige demasiado. Ejerces una presión extrema sobre si mismo. No se permite dejar de hacer ni un solo detalle.

Como amante del trabajo bien hecho y la necesidad de control, decide hacer todo por sí mismo. Le da seguridad. Se le hace difícil delegar y acaba siendo muy resolutivo.

¿Qué mueve a un perfeccionista?

  • El Miedo al fracaso. NO acepta fallar. Las expectativas son tan altas que nunca siente que deba celebrar los éxitos. De hecho, su autoexigencia no le permite reconocer el buen desempeño. Ha de tener la seguridad de que da la talla ante los demás.
  • Miedo a decir que NO. Acepta cada tarea que se le encomienda.
  • Miedo a ser rechazado. A que le digan que no.
  • Miedo a sentir emoción. No puede permitirse venirse abajo. Se ha de mostrar seguro y firme ante sus retos.

Todo ello tiene un impacto negativo en la productividad y en la calidad de las relaciones.

¿Cómo hacer que ese perfeccionismo ofrezca resultados eficientes a largo plazo?

Ser consciente de las cualidades que ya tiene y aprovecharlas:

  • Orientación a una mejora continua
  • Compromiso
  • Persistencia
  • Motivación
  • Responsabilidad
  • Orientación a resultados
  • Integridad

Son semillas hacia un liderazgo visionario. Semillas que se tendrán que abonar para que los resultados obtenidos pasen a ser sostenibles en el tiempo y con una mirada a largo plazo.

Una prioridad del perfeccionista; Pedir ayuda, Confiar y no perderse en los detalles.

En ocasiones, el hecho de pedir ayuda es visto por un perfeccionista como un signo de debilidad, le hace sentir que no es la persona adecuada, o que le falta experiencia, no quiere que vean que no tiene respuestas. La persona perfeccionista le gusta mostrar que tiene el control y que puede hacerlo todo.

Sin embargo, visto de modo general, pedir ayuda es simplemente reconocer que eres humano y que en momentos puntuales necesitas pedir apoyo.

¿Qué impacto tiene el perfeccionismo en el Liderazgo?

Los grandes líderes entienden que querer hacerlo todo con un alto nivel de exigencia, no les va a permitir gestionar el tiempo de forma adecuada, ni adecuar su energía y capacidades para realizar los temas con efectividad y ofrecer un buen desempeño a largo plazo de forma colaborativa.

Pedir ayuda potencia la co-responsabilidad. El buen líder no siempre tiene respuestas a todo pero sabe dónde encontrarlas. El líder visionario crea espacios de confianza. Confiar, te permite dar con las personas adecuadas para realizar las diferentes tareas. Ello contribuye a la motivación de los colaboradores por haber sido tenidos en cuenta y haber confiado en sus capacidades. Se debe saber dar un paso atrás para que los demás aprendan y crezcan.

Es preciso desprenderse de temas prescindibles y de aquellos que otros son capaces de hacer, para poner foco en la estrategia y en cultivar las relaciones, mostrando respeto y reconocimiento al trabajo realizado por los demás.

Si te sientes identificado con lo relatado, ¿Qué sientes que puedes cambiar?

Intención o compromiso. La diferencia radica en la Acción

Intención y Compromiso. Dos palabras que parecen tener significados similares, pero la diferencia entre ellas es abismal.

Cuando hablamos de intenciones hablamos de algo que está en nuestra mente y puede cambiar. Algo que te propones hacer o quieres lograr. Es una esperanza, un deseo.

El compromiso es algo firme, es algo que has de cumplir (una promesa, una obligación) que implica llevar a cabo una acción en un tiempo y forma determinados. Precisa establecer un plan que te permitirá alcanzar tus metas y objetivos.

En la vida, uno puede tener las mejores intenciones y, sin embargo, no alcanzar nunca sus compromisos. Para ello, es imprescindible establecer un plan de acción.

Nuestras ilusiones nos llevan a tener intenciones. Se suceden en nuestra cabeza unas a otras como parte de nuestros sueños que dejamos escapar. El compromiso es algo más profundo que implica tener un plan sólido de ejecución. Para que exista compromiso hemos de asegurarnos que cumpliremos con lo deseado en un momento concreto, en un plazo pactado. Formará parte de nuestra agenda.

¿Cuántas veces nos hemos planteado hacer cosas y no hemos cumplido?

Por ejemplo, captar nuevos clientes para poder alcanzar los objetivos establecidos y consolidar el negocio. Nuestra intención es la de llamar a esos nuevos clientes para presentarles nuestra propuesta de valor diferencial para ellos. Sin embargo, van pasando los días, las semanas, los meses, y a pesar de visualizar a esos clientes, no hemos avanzado. ¿Qué ha fallado? ¿Hemos establecido un calendario de llamadas? ¿Hemos fijado visitas? ¿Lo hemos agendado?

Si se queda en una intención, es casi seguro que no va a suceder. Las intenciones se convierten en pequeñas ilusiones que me dan tranquilidad en el momento y que se dilatan en el tiempo.

Los compromisos tienen una relación directa con la consecución de resultados, con el cumplimento de mis objetivos.

Cuando establezcas tus retos, asegúrate de que se establecen como compromisos y no como simples intenciones.

Te invito a seguir 6 pasos que te ayudarán a pasar de tus pensamientos a la acción:

  1. Ten un fin en mente. Ten siempre presente a lo largo del proceso el reto que deseas alcanzar.
  2. Ten consciencia de que para que haya compromiso ha de haber un plan de acción.
  3. Establece un plan en donde incluyas pequeñas acciones que sepas que seguro las vas a cumplir. Es mejor comprometerse a hacer una llamada al día a nuevos clientes que decir que harás 5 sabiendo que no sería realista.
  4. Utiliza el calendario para calendarizar tus acciones. Si un día no cumples, no dejes de avanzar. Recupera lo ya vencido o reformula tu objetivo. Quizás era muy ambicioso.
  5. Ten confianza En mi post anterior hablaba de cómo generar confianza (link). Una persona confiable es aquella que cumple con su palabra, la que hace lo que dice que va a hacer. (Honra tus palabras – 4 acuerdos Luis Ruiz). Para que los demás confíen en ti, primero has de confiar en ti mismo.
  6. Déjate ayudar. Apóyate en las personas que puedan contribuir al logro de tus objetivos. Por ejemplo, compañeros que realizan la prospección de clientes con un éxito.

Para seguir adelante con mi propósito, deberé pasar de la intención al compromiso.

Imagina aquella carrera a la que te quisiste apuntar, aquel MBA que necesitas hacer para progresar en tu carrera profesional, las clases de inglés que no tienen lugar. ¿Qué es lo que está fallando? ¿Cómo puedes hacerlo realidad?

Tomando el caso del MBA, para dar el paso, imagina el resultado que obtendrás al final. Establece pequeñas acciones que lo harán realidad: conéctate a internet, busca la página de registro, calendariza los días que van a requerir tu presencia y horas de dedicación. Anótalo en tu agenda. Apóyate en otras personas que sabes que tuvieron una experiencia de éxito.

Tomar esta decisión puede tomarte un par de minutos. Sin embargo, el resultado que obtendrás será tremendamente satisfactorio.

En este ejemplo, la diferencia entre la intención y el compromiso puede estar en tu progresión en tu carrera profesional.

Seguro que cuando hayas realizado tu compromiso sentirás una gran satisfacción. Alcanzar tus metas en la vida es algo que nunca vas a olvidar.

¿Qué puedes lograr de aquí a final de año si te comprometes a hacerlo?

Crear confianza también en entornos virtuales

Patrick Lencioni en su libro “Las 5 disfunciones de un Equipo”, habla de que para que los equipos sean eficientes lo primero que ha de ocurrir es que haya confianza.

Para crear un clima de confianza, se debe tratar a todos los miembros del equipo por igual, crear un espacio en el que todos nos sintamos seguros y podamos exponer nuestras ideas, nuestros problemas, nuestras preocupaciones y opiniones, sin miedo a mostrarnos vulnerables y a que se hagan juicios. Se ha de animar al equipo a dar feedback, a buscar nuevas ideas, a aceptar y aprender de sus errores.

La confianza te la debes ganar y has de aprender a verla en los demás. Todas las personas de tu entorno son confiables hasta que se demuestre lo contrario.

En los equipos en donde se potencian las relaciones, hay más confianza. Surge de la relación en la que podemos expresar libremente nuestras emociones.

Cuando las personas no hablan de los temas de forma abierta, no se puede tener una relación cercana y por tanto, no puedes expresar tus ideas con libertad para construir juntos.  La falta de confianza puede hacer que los miembros del equipo no se abran a los demás, por ejemplo, cuando se comenten errores o cuando no quieres mostrar una debilidad.

¿Cómo generar confianza?

  • Sé Auténtico, “Sé tu”. Muéstrate como eres, abierto y honesto.
  • Cumple con tus compromisos. Inspiras confianza cuando cumples con lo que dices que vas a hacer.
  • Crea un espacio seguro en el que expresar las diferentes opiniones.
  • Muestra tu vulnerabilidad y acepta la de los demás. Todos somos humanos y comprendemos que podemos cometer errores y pasar un mal momento que afecte a nuestro estado de ánimo. Esto no te hace más débil.
  • Acepta que hay otras perspectivas.
  • Sé Empático y Asertivo. Poder mostrar las emociones sin criticar ni ser criticado.
  • Nombra lo que observas y no se dice.
  • Dar feedback con mirada apreciativa y de reconocimiento.
  • Controla tu lenguaje corporal: expresión facial, posición, gesticulación.
  • Genera conexión – Crear espacios para compartir. Realizar encuentros para conocerse más.

En estos últimos años nuestro modo de comunicarnos ha cambiado. Uno de nuestros grandes retos ha sido generar conexión en la distancia.

¿Cómo construir confianza con las relaciones en entornos virtuales?

Cuando estábamos trabajando de modo presencial aprendimos a generar confianza a través de la relación que se establecía en nuestras conversaciones entorno a la máquina del café. Encuentros distendidos que se producían con personas diversas.  La máquina del café se convirtió en un “Santuario”, un punto de encuentro con personas de todas las áreas de la empresa. Quedar para comer, entrar de forma espontánea en un despacho con la puerta abierta, y otras muchas situaciones casuales, nos ayudaba a generar conexión de forma distendida.

En el entorno virtual, a pesar de haber perdido la espontaneidad, podemos seguir construyendo confianza a través de pequeños encuentros virtuales establecidos desde la consciencia.

Engrasar las relaciones en el nuevo entorno, ha de ser una de nuestras prioridades.

Recuerdo la conversación con un Director General de una empresa. Hablamos de la dificultad de comunicarse con los suyos a pesar de tener reuniones virtuales regulares. No les quería fallar. Estaba viviendo la situación de frustración, de incompetencia, de no saber como levantar la situación, sin compartir sus pensamientos y preocupaciones. Tras nuestra conversación pensó que su aproximación al equipo tenía que ser diferente. Optó por mostrarse con autenticidad expresando su preocupación ante la situación y haciendo que el equipo hiciese lo mismo. Con esta iniciativa se consiguió dar un giro al estado de ánimo colectivo y trabajar juntos para avanzar. Las circunstancias no cambian pero la forma de afrontarlas sí.

Si queremos alcanzar buenos resultados de forma colectiva y hacerlos sostenibles en el tiempo, ha de haber confianza. El líder del equipo se debe mostrar abierto para compartir su visión con su equipo. Has de creer que la gente hace todo lo posible para la empresa en la que trabaja, utilizando su experiencia y conocimiento en colaboración con sus compañeros.

Los equipos con una base sólida de confianza saben hacer frente al cambio con mayor efectividad.

¿Cuál es tu experiencia en este sentido?

Premio al trabajo bien hecho

La promoción en el puesto de trabajo, es el reconocimiento a un buen desempeño, al trabajo bien hecho. A un recorrido con buenos resultados, con un alto grado de implicación. Premio a ser referentes en nuestra área de actuación, a ser un buen ejemplo a seguir.

En mi experiencia en la empresa he observado circunstancias que me han llevado a la siguiente pregunta ¿Es siempre la promoción la mejor recompensa?

La promoción en sí, es una gran muestra de reconocimiento si bien no siempre se convierte en la mejor decisión para el empleado y para la empresa.

Es importante cuando se ofrece esta oportunidad al colaborador explicar con la mayor exactitud las responsabilidades y características del perfil y qué es lo que nos hace pensar que es el/la candidata/a perfecto. Por parte del candidato, lo más importante a valorar es si es el camino que desea seguir; si le motiva, le reta y le ilusiona. En caso contrario, deberá saber decir “no”. Siempre podrá seguir desarrollando la actividad que le ha llevado a ser considerado para la promoción y esperar a una nueva que esté más alineada con sus expectativas.

Brindar oportunidades de promoción a las personas de la empresa, nos ayuda a retener talento, si bien hemos de recordar que hay otros elementos motivacionales que contribuyen al reconocimiento del trabajo bien hecho.

Un empleado motivado contribuye al logro colectivo. Un empleado desanimado puede llegar a producir el efecto contrario.

Cuando surge la oportunidad de la promoción se han de valorar diferentes aspectos por las dos partes. La empresa, por supuesto, deberá valorar los conocimientos necesarios y las capacidades del postulante para ocupar el nuevo puesto, así como las áreas en las que el candidato necesitará apoyo. El empleado deberá valorar si la posición futura está alineada con su propósito, si es un nuevo paso que le permite avanzar en su trayectoria soñada. De este modo, nos aseguramos que la persona elegida llegará a su máximo potencial y en consecuencia contribuirá en los buenos resultados de la organización.

Si la persona promocionada no da los resultados que esperábamos y no se siente cómoda en el nuevo rol, el error no es sólo suyo.  ¿Qué hemos hecho para capacitarlo?

Es clave para que haya una buena adaptación al nuevo rol, dotar a la persona de un correcto acompañamiento para un adecuado desempeño. Especialmente si el candidato pasa de un rol individual a ejercer una función que requiere gestión de equipo.

Comparto aquí una de las situaciones que me han llevado a escribir este post:

El caso de un vendedor que fue reconocido reiteradamente por su buena labor comercial. Cada año era premiado por los méritos alcanzados. Esto hizo que la empresa lo viera como el candidato ideal para ocupar una jefatura de ventas. Al cabo de 1 año, los resultados esperados no llegaron, la persona promocionada se sentía desmotivada y superada y la empresa decepcionada. ¿Qué es lo que llevó a esta situación? ¿Qué hizo que una persona tan implicada perdiese su motivación y no lograra sus objetivos?

En su rol de vendedor, los objetivos estaban centrados en sus logros personales. Además, su jornada mayoritariamente consistía en estar al lado de sus clientes atendiendo a sus necesidades y trabajando a nivel interno en la empresa con sus compañeros para lograr los mejores resultados en una relación win/win. En la nueva posición, su dedicación mayor era la de gestionar el equipo de 10 comerciales. Desconocía cómo desarrollar las competencias para llevar a cabo esta nueva función de motivar a su equipo, supervisar sus acciones y delegar. No disfrutaba de su trabajo. De ahí, llegó el desánimo, la frustración, y la desmotivación. En una charla posterior para desvelar lo que estaba ocurriendo, el comercial relató que a él lo que le gustaba era pisar el terreno, estar junto a los clientes. La gestión de personas no figuraba en su plan de carrera. Sin embargo, acepto la promoción como agradecimiento al reconocimiento de su trabajo sin tener plena consciencia del cargo.

¿En qué momento se habló sobre las nuevas responsabilidades? ¿Hasta qué punto se conocía el nuevo rol? ¿Cómo fue su compromiso?

Pasar de la gestión individual a la gestión colectiva en ocasiones no es tan evidente. ¿Cómo ha sido el plan de capacitación? ¿Qué apoyo se le dio a la persona para pasar a gestionar un equipo?

Cuando ves frente a ti la oportunidad de ser promocionado, vale la pena considerar los siguientes aspectos:

  1. ¿Qué cualidades, comportamientos y situaciones te han hecho valedor de ese reconocimiento?
  2. ¿Cuáles son las responsabilidades de la nueva posición?
  3. ¿Qué cualidades tengo hoy que pueden ayudarme a afrontar el nuevo cometido con éxito?
  4. ¿Qué necesito desarrollar más?
  5. ¿Qué apoyo necesito para el desarrollo de nuevas competencias?
  6. ¿Qué te ilusiona de la nueva función?
  7. ¿Cuál es tu sueño profesional? ¿A dónde quieres llegar a nivel profesional?
  8. ¿Está el nuevo rol alineado con su propósito y valores? ¿Me acerca, me aleja?

La respuesta a estas últimas preguntas es clave. Si la posición no está alineada con aquello que ambicionas, que deseas, no debes aceptar. Será mucho mejor esperar a nuevas oportunidades que te permitan ser más feliz en tu trabajo.

Ser asertivo en esta situación es clave.

© Copyright - APP Coaching