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Tus conversaciones internas; un gran enemigo

En este momento de distanciamiento social, uno de los temas que nos pueden afectar son los diálogos internos, las suposiciones que perjudican nuestras relaciones y hacen que nuestro estado de ánimo esté bajo.

¿Qué son las suposiciones?: Aquellas ideas que creemos ciertas y a partir de la cuáles sacamos conclusiones e incluso tomamos acciones.

¿Cómo aminorar la intensidad de estas conversaciones internas?

El mejor antídoto es sociabilizar y potenciar las relaciones externas. Es fácil explicarlo si bien llevarlo a la práctica en este momento se hace especialmente difícil. Cada uno vive estas circunstancias de modo diferente y en muchas ocasiones con un cierto grado de ansiedad.

Cuando haces suposiciones te dices a ti mismo que algo es verdad cuando no tienes ninguna evidencia de que esto sea así. Actuamos en función de lo que suponemos lo que nos puede llevar a situaciones de confusión y de insatisfacción.

En momentos de incertidumbre como el actual, somos propensos a hacer suposiciones negativas que no nos dejan avanzar. Contaminan nuestros pensamientos y no nos permiten ver con claridad las oportunidades que tenemos frente a nosotros.

Ante situaciones difíciles te dices y desdices antes de actuar llegando a paralizarte y finalmente no hacer nada. Si supongo que mis compañeros están en una situación mejor a la que vivo yo, si les llamo me van a ver como una víctima y no será fácil conectar ya que ellos esperarán también tu comprensión. La energía negativa también se contagia. Si tu jefe te llama para que contactes con él de forma urgente, te pasarán por la cabeza un sinfín de pensamientos. Si no consigues contactar de forma rápida empezarás a poner en duda y cuestionar el tema que desea comentar contigo. ¿Será que me he equivocado en la presentación del proyecto?, o quizás ¿se habrá replanteado aquella promoción que me anunció?, o … La imaginación no tiene límites. El hecho de llenar la cabeza de pensamientos negativos, hace que entremos en “bucle” y nos sintamos mal.

En algún lugar leí que “Tú peor enemigo no puede hacerte tanto daño como tus suposiciones” (Buddha)

Para poder superar y salir de este bloqueo, lo primero que debes hacer es crear consciencia e identificar en qué momento estás haciendo suposiciones, cómo son y de qué magnitud.

A partir de aquí deberás ver cómo puedes hacer que tu cabeza se libere de tanta presión y cambie tu modo de pensar.

La mejor manera para combatir las suposiciones es:

  • Preguntar sobre el tema en cuestión. Si no entiendes algo, pregunta. Solventa todas aquellas dudas que te surjan haciendo preguntas. No quieras darles tú respuesta imaginando lo que dirá la otra parte. En la mayoría de las ocasiones, si permites que sea la otra persona que argumente, te sorprenderás de lo alejado que estabas de la realidad.
  • Evita preguntas con “por qué”. Con esta última generalmente te estás poniendo en juicio y cuestionándote. Ejerces presión sobre ti mismo y generas estrés. Hazte preguntas con “qué” o “cómo”.
  • Mirar el tema desde otra perspectiva. Párate un momento para considerar hasta qué punto es cierto lo que te drena la energía y mira de plantear otra perspectiva. No te tomes nada personal. A lo mejor el tema es más fácil y placentero de lo que piensas.

Miguel Ruiz en su libro de “los 4 acuerdos” para ser feliz, habla de las suposiciones: (Acuerdo 3) “No hagas suposiciones” Ten el coraje de hacer preguntas y expresar lo que realmente quieres. Comunícate con los demás tan claramente como te sea posible para evitar malos entendidos, tristeza y drama. Tan sólo con este acuerdo puedes transformar tu vida por completo”

No te dejes llevar por tus pensamientos. ¡Potencia tus relaciones externas para avanzar!

El legado de un Líder excepcional. ¡Un liderazgo que deja huella!

Con este Post quiero hacer un pequeño homenaje a quien fue mi jefe durante muchos años.

Quiero hablar de él como un líder para mi inspirador, que con sus acciones y actitudes en el día a día hicieron de él un ejemplo a seguir. Tuvo una gran influencia en el modo de hacer y comportarse con las personas de su entorno; círculo del que yo me siento parte.  

Debo decir también, que a lo largo de mi carrera profesional he tenido otros grandes referentes que también han dejado su legado en mi.

El líder al que hago referencia en este post, lo defino como líder visionario que supo gestionar el equipo tomando lo mejor de cada uno de nosotros. Aceptando que él no era el único con respuestas a todos los temas y compartiendo el éxito como fruto de un trabajo de equipo. Empujando cada día a los colaboradores a dar lo mejor y reconociendo la labor y los resultados conseguidos. Erigiéndose así, como el ejemplo a seguir.

Me ha hecho reflexionar mucho sobre las cualidades que lo hacían excepcional. Lo cierto es que han sido muchas.

Un estilo de liderazgo con raíces paternalistas que derivó en un liderazgo creativo altamente eficiente. Por una parte, líder motor que se hizo seguir por su capacidad de motivar al equipo y empoderarlo. Ayudando a crecer a sus colaboradores y permitiendo a que realizasen contribuciones desde sus competencias y aptitudes más evidentes y ayudando a desarrollar aquellas que están menos presentes.

Un trabajo construido desde la base de la confianza. Mostrando su propia vulnerabilidad y aceptando que los errores son palancas de crecimiento para todos. Mostrarnos como somos cada uno abre un espacio de crecimiento tremendo. No hay fronteras. Poder decir las cosas que funcionan bien y las que no sin reproches y juicios es esencial. Él lo hizo, compartió con todo el equipo su vulnerabilidad. Aquello que le preocupaba y que superaba con una ilusión; llevar la empresa a su máximo nivel.

Líder generador de ilusión y pasión para alcanzar la visión común de la empresa de forma alineada y colaborativa.

Líder capaz de generar conexión con los integrantes del equipo y aprovechar las sinergias para caminar juntos hacia esa visión común.

Líder en constante busca de la innovación, de la creatividad, tomando riesgo constante para hacer de su empresa diferencial. Posicionar a la empresa siempre en cabeza y como ejemplo a seguir en su sector, contando con una reputación que se mantiene hoy en día.

Líder también al que le gustaba dar reconocimiento al trabajo bien hecho.

Lo que valoro más de esta persona es su gran nivel de empatía y confianza hacia su equipo. Por circunstancias de vida que ahora no vienen al caso, el Director General de la empresa tuvo que estar ausente en diferentes periodos de tiempo. La confianza que construyó en el equipo y tenerle presente en situaciones de incertidumbre, nos ayudaba a retomar el rumbo. La capacitación, la cohesión y alineación del equipo nos permitió abordar los proyectos con éxito. Por supuesto también con grandes dosis de dedicación, implicación y empeño de las personas que estábamos a su cargo. (Rol del líder ausente).

Esto que relato, me hace pensar en aquella frase que dice “a la empresa no se vienen a hacer amigos”, pero ¡qué grande es trabajar en un círculo de amistad!. La amistad desde mi perspectiva es aquella relación indestructible que te permite relacionarte con asertividad, empatía y honestidad. La amistad te permite establecer un diálogo que apuesta por el entendimiento, construir juntos para alcanzar el logro común. Los lazos que se establecen son tan fuertes que se pueden llevar más allá.

Si bien en todas las vivencias nos encontramos con momentos difíciles y situaciones que no compartimos o comprendemos, como en todo en esta vida, has de saber apreciar lo que sí funciona. Si trabajamos con implicación, ilusión y pasión, aceptando nuestra vulnerabilidad y con ganas de aprender cada día, los resultados sólo pueden ser positivos.

Por esto, para mi es importante hacer este pequeño reconocimiento a una gran gestión. Confianza – Conexión -Cohesión -Colaboración – Creatividad – Alineación – Empatía – Proactividad – Reconocimiento – Diversidad – Agradecimiento

¡Gracias por tener un efecto multiplicador y crear una onda expansiva de pasión!

¡Gracias por estar ahí y ser un gran maestro de vida!

El regreso a la oficina. El día después

Durante este período de pandemia, hemos tenido que aprender a teletrabajar de forma eficiente de un día para otro.

Por un lado, nos hemos visto en la obligación de adecuar nuestras casas como centros de trabajo. Hemos tenido que aprender a gestionar la convivencia con intereses contrapuestos con los diferentes miembros de nuestras familias, establecer acuerdos para garantizar la celebración de reuniones en entornos tranquilos, decidir quién usa el ordenador personal y en qué momento, quién abre la puerta al mensajero, quién hace los deberes con los niños, y un sinfín de temas más.

Hemos tenido que pasar a gestionar nuestra vida privada y laboral de forma conjunta en un tiempo récord. De dos mundos totalmente separados y diversos al “todo en uno”.

En una etapa inicial, nos hemos centrado más en el hacer. Dificultando aquellas relaciones que se producían de forma casual en nuestras empresas entorno a la máquina del café, cuando asomábamos nuestra cabeza en un despacho interviniendo en una charla que estaban manteniendo otros compañeros y que ayudaban a interactuar de forma natural y colaborativa a la vez que estimulaban nuestra creatividad.

Poco a poco, las relaciones e interacciones se han visto enriquecidas. Hemos aprendido a hacer un uso óptimo de la tecnología a la vez que hemos generado una mayor consciencia de la situación y de la actitud que teníamos que adoptar para afrontarla y desarrollarnos con éxito.

Todos aquellos esfuerzos que habíamos hecho para la conciliación, se han visto en ocasiones frustrados. Aquella lista de intenciones que escribimos cuando pensamos que seríamos capaces de combinar con facilidad nuestra vida personal y laboral al trabajar en casa, se ha quedado en la lista de pendientes al carecer de horario de trabajo. En ocasiones, nos hemos visto colapsados, desbordados. En otras nos ha podido invadir un sentimiento de incompetencia o de “soledad” (no conexión) que nos ha llevado a reconectar con nuestras responsabilidades y a explorar nuevas formas de hacer para ser eficientes en el nuevo contexto.

Si bien me atrevo a decir que nuestro mayor reto ha sido la comunicación, la tecnología nos ha ayudado a mantenernos conectados. Aplicaciones como Teams, Meets, Zoom, Skype,… además de los teléfonos, el correo electrónico y chats, han facilitado la comunicación, aunque por sí solas no han sido suficientes y en ocasiones se han convertido en un arma de doble filo.

Cuando la mayor parte de nuestros contactos se han mantenido a través de medios digitales y de forma escrita, buscando la inmediatez, el número de malentendidos ha sido mayor. Por el contrario, las video conferencias han aportado nuevos ingredientes a la comunicación. Han contribuido a una mejora en la interrelación en remoto. Nos han acercado a las personas y han ayudado a humanizar las interacciones aportando presencia, expresión corporal y facial y el tono de voz. Además, nos han hecho ver cómo nos mostramos ante los demás, incluyendo nuestra propia imagen en la pantalla.

Construir confianza, es un factor clave generador de conexión, que contribuye a un desempeño eficiente y a elevar la productividad en las organizaciones. También a saber mantener reuniones con sentido y contenido, evitando aquellas reuniones de relleno que lo que conseguían es estresar y quemar a los colaboradores.

Las actitudes, estado de ánimo, la presencia y la confianza, han sido clave en la comunicación eficiente.

Trabajar con empatía y de forma colaborativa, además de con flexibilidad y adaptabilidad han sido claves en nuestro liderazgo. Un liderazgo humanizado.

¡Ahora toca pensar qué necesitamos en nuestro regreso a la oficina para ser eficientes!

Aquellos avances que hemos logrado en la nueva etapa, con la vuelta a la oficina se han de volver a reformular.

¿Cómo aprovechar aquellos aprendizajes que nos han ayudado a ser eficientes en la nueva realidad? ¿Debemos desaprender para volver a aprender?

Recojo algunos aprendizajes y cualidades que se han potenciado con el teletrabajo:

  • Trabajar desde la base de la confianza. Mostrar nuestra vulnerabilidad y creer en las capacidades propias y en las de los demás.
  • Empatizar. Hemos tenido que humanizar nuestra comunicación
  • Comunicación digital y relacional. El papel de la actitud en la interrelación.
  • Equilibrio / Conciliación
  • Organización y disciplina
  • Gestión del tiempo. Qué es importante, qué es urgente y cómo gestionar en cada caso.
  • Gestión de las distracciones familiares y digitales
  • Capacitación, optimización y buen uso de los medios digitales. Cuáles, cómo y cuándo utilizarlos.

Si aprovechemos las bondades y conocimientos adquiridos en el teletrabajo en nuestro retorno a la oficina y buscamos el equilibrio entre lo virtual y lo presencial, conseguiremos mayores beneficios para la empresa y para nuestras vidas que redundará en mejores resultados.

El poder de una simple respuesta en el liderazgo eficiente

En mi post “liderazgo en entornos inciertos” hablaba del estilo de liderazgo a adoptar en el momento actual, centrado en las personas que potencia su desarrollo y colaboración para alcanzar los resultados de forma colectiva. Un liderazgo empático y humano basado en las relaciones, para trabajar de forma colaborativa.

Si nos centramos en las cualidades humanas del líder, apreciaremos que hay pequeñas cosas que le ayudan a tener un liderazgo diferencial. Algo tan simple como dar respuesta a los temas que se plantean en el día a día.

Para hacer sentir a tu equipo valorado, respetado y motivado, es importante escuchar y tener presente a todos los integrantes por igual. Hay que generar conexión.

Por ello, es importante no dejar de responder a sus solicitudes de feedback, a una opinión aportada, a nuevas ideas planteadas, a una simple pregunta o petición… Asegúrate que la conexión con el equipo se mantiene viva, de forma rigurosa y constante.

y… ¿Cómo conseguir que mi equipo se sienta escuchado y conectado especialmente en este momento de distanciamiento físico y social en el que los mensajes se multiplican de forma exponencial?

El gran número de mensajes que recibimos cada día no hace de esta una tarea fácil. Dar una respuesta a tiempo es clave.  

Estamos en la era de la inmediatez, las redes, y los diferentes medios digitales han hecho que sintamos la necesidad de recibir respuestas de forma inmediata y no siempre es posible. Para poder abordar un tema de forma efectiva, coinciden varios condicionantes: Además del tiempo de respuesta, también tendrán incidencia la profundidad del tema y la cantidad de trabajo y prioridades que se estén tratando. Cuando un tema es importante, puede requerir la consulta a otras personas, podemos necesitar contrastar información, averiguar datos relacionados, …

Por ello, bajo la premisa de que es preciso responder, no siempre las respuestas deberán ser completas. Si no vas a tener tiempo de dar una respuesta profunda sobre el tema en cuestión, puedes responder con un simple acuse de recibo, un mensaje para indicar que lo tratarás más adelante… Esto te permitirá mantener la relación viva y un sentimiento de conexión elevado con las personas de tu entorno.

La no respuesta, en ocasiones, más de las que nos pensamos, nos puede llevar a hacer suposiciones. Cuando ocurre esto, somos capaces de crear en nuestra cabeza historias inimaginables que, en muchas ocasiones, están muy alejadas de la realidad. Podemos llegar a pensar que el tema planteado no es del interés del receptor.

Os recomiendo la lectura de “Los cuatro acuerdos  de Miguel Ruiz” En él menciona las “suposiciones” como el tercer de los 4 acuerdos para ser feliz. (Los Cuatro Acuerdos son: Sé impecable con tus palabras; No tomes nada como personal; No adivines ni supongas y Haz siempre lo máximo, lo mejor que puedas).

Las suposiciones nos llevan a hacer una interpretación de los hechos que acostumbra a ser negativa y nos despierta emociones que nos contaminan. Tendemos a pensar que lo que suponemos es cierto. Hacemos que un pequeño tema se convierta en algo mayor y preocupante para nosotros. Cuando descubrimos la realidad, nos damos cuenta de lo alejados que estábamos de una interpretación real. Nuestra imaginación nos lleva a vivir los temas de forma equivocada y permitimos que nos generen una angustia, que nos conduzcan  a un sufrimiento innecesario.

Por ello la no respuesta es especialmente dolorosa.

Es preciso evitar la suposición y pedir una respuesta, una aclaración. De este modo potenciamos la conexión emocional.

¿Qué impacto tiene en ti que alguien no te responda? ¿Te sientes ignorado, despreciado, ninguneado?

Con una simple respuesta, podemos contribuir en un menor número de suposiciones entre los miembros de nuestros equipos. Una respuesta, además, ayuda a poner en valor el trabajo que se está llevando a cabo y en consecuencia genera motivación que es el motor para alcanzar mayores logros.

Dando respuesta a las personas del equipo, les haces sentir que estás presente y consigues elevar su motivación y las pones en valor a ellas y a sus contribuciones. Además potencias la relación y colaboración. Los buenos líderes siempre lo hacen.

¿Sientes que no llegas a todo? Aprende a administrar tu tiempo

¿Te sientes desbordado y con la sensación de que no puedes llegar a realizar todo aquello que te propones?

El sentimiento de querer llegar a todo, de hacer más para tener mayores resultados, hará que pienses que te falta tiempo.

Contra más cosas quieres hacer, será más difícil mantener el foco en tus verdaderas prioridades y las de la compañía. Si tu atención está en querer resolver todas las tareas, en el corto plazo, te sentirás bloqueado.

¿Cómo hacer frente a esta sensación de falta de tiempo?

Para resolver la situación, has de dejar de poner el foco en tu lista de trabajos a realizar que te genera ansiedad y destinar un tiempo para parar, que te permita reflexionar sobre los temas que de verdad requieren tu atención y son prioritarias para ti y para la compañía.

Las emociones que emanan del sentimiento de escasez de tiempo, nos bloquean y no nos dejan hacer las cosas de forma adecuada, siendo eficientes en el tiempo esperado. Por ello es básico parar y pensar. Tómate una pausa para pensar desde la tranquilidad cuáles son los primeros pasos para abordar los temas pendientes en función de su prioridad.

¿Cómo gestionar esta contradicción?

Estamos ante una situación de contradicción- ¿Cómo voy a parar si me falta tiempo? Cuando te sientes desbordado por todo lo que tienes que hacer, acostumbras a destinar mucho tiempo a pensar que es totalmente irrealizable. En este momento de bloqueo, el tiempo que destinas a revisar los temas pendientes para ser más eficiente, te lleva a ser menos productivo y a tener menor control sobre el tiempo disponible. Cuando más miras el reloj, más ansiedad te genera y en consecuencia se reduce tu efectividad.

¿Cómo puedes administrar de forma adecuada tu tiempo para abordar todos los temas pendientes con productividad?

1. Primero, al revisar tu lista de pendientes, evita la tentación de realizar aquellos que te llevan menos tiempo y son fáciles de resolver para ti. Revisa la lista poniendo el foco y la atención en aquello que es importante y urgente. Habitualmente hay una tendencia a coger de nuestra lista los temas que son más fáciles de abordar para hacerla más corta de forma rápida. Acostumbran a ser temas que no son prioritarios y que no nos llevan a ser más efectivos.

2. Identifica tus prioridades. Aquellos temas importantes y/o urgentes. Para ello puedes utilizar la matriz de Eisenhower[APP1]  (técnica que te ayuda a priorizar las tareas de tu lista de pendientes con eficiencia a partir de su importancia e urgencia) o bien utilizar tus propios métodos. Una vez has clasificado los temas según su urgencia e importancia es clave ser consciente de cuáles de ellos van a requerir una planificación y los recursos necesarios para llevarlo a cabo (colaboradores, inversión económica, …)

3. Por otro lado, controla a tus “ladrones del tiempo”. Aquellas personas que reiteradamente te interrumpen o bien te solicitan los temas siempre de manera urgente. Estas situaciones requieren que practiques la asertividad. Aprende a decir NO, o NO en este momento y explorar juntos cuando es de verdad precisa tu contribución. No generes falsas expectativas y ofrece alternativas.

4. Gestiona tu agenda de modo que los temas los puedas llevar a cabo sin auto presionarte. Evita ser tu mismo quien te exijas abordar los temas desde la inmediatez o con plazos muy ajustados.

5. Cuando finalices un tema, tómate un pequeño respiro antes de iniciar un nuevo tema.

6. Planifica tu jornada de trabajo. Destina un momento en el dia para revisar los temas pendientes y ver cuáles requieren tu atención.

La buena gestión del tiempo es un factor crítico para la eficiencia de las organizaciones. Es importante saber identificar si de verdad tenemos un problema de tiempo o bien es una creencia a la que nos conducen nuestros bloqueos en momentos de mucho estrés.


 [APP1]

Feedback constructivo

El feedback constructivo es necesario e impacta directamente en los buenos resultados de la compañía. Para nuestros colaboradores es importante recibirlo con regularidad.

Ha de ser honesto si queremos que contribuya al desarrollo de talento. No sólo se debe hablar de lo que está bien hecho, también se ha de hablar de aquello que se ha de mejorar y con ello ayudar a provocar el cambio.

En ambos casos, tanto si es para una persona que no está realizando bien su trabajando, como si es para un trabajador ejemplar, es importante dárselo a conocer a lo largo del año y no esperar a una evaluación final.

Feedback constructivo en el entorno laboral

Si un empleado se siente perdido y comete errores, ¿para qué esperar un año para hablarlo con él? Hablar de los hechos cuando suceden ofrece la oportunidad de tomar las medidas correctoras necesarias y adecuadas para abrir un proceso de mejora y redirigir el tema.

En caso de que la persona tenga un bajo desempeño, ofreciéndole el acompañamiento adecuado y capacitándole para hacer un buen trabajo puede representar un cambio radical en su desarrollo personal y profesional y en los resultados de la compañía.

Si se trata de un trabajador ejemplar, ¿para qué esperar a darle un reconocimiento? En este caso, el valor del reconocimiento en el momento de haber llevado la acción, tendrá más valía para la persona. Si esperamos y no lo damos en el día a día, podemos llegar a provocar dudas sobre la importancia del trabajo que ha realizado, pudiendo llegar a la desmotivación y en el peor de los casos incluso a una posible fuga de talento.

En alguno de los procesos de coaching en los que el directivo manifestaba su aprobación y agrado en la forma de trabajar de alguno de sus colaboradores. Ante la pregunta de cómo daba reconocimiento a la persona por el buen trabajo, la respuesta más frecuente era: “Sabe que si no digo nada es que está bien” o “Sabe que el trabajo bien hecho es lo que se espera de ella”, …  a lo que añadían: “por ello, en estos casos, no es preciso expresarlo. Ya es conocido por todos”. Invito a aquellas personas que no verbalizan un «bien hecho», «vale la pena compartir esta experiencia con tus compañeros”, “me gusta como has resuelto el tema” o simplemente muestren un gesto de aprobación, prueben el efecto que tiene hacerlo. 

Añadiría también, que para que el feedback sea claro y tenga valor, que no se centre sólo en un número (1-5) o en una palabra (mal, regular, bien, excelente). El receptor de las apreciaciones ha de comprender con claridad qué es lo que hace bien y qué es lo que hace mal y es mejorable. De este modo, habrá crecimiento.

Si además creamos un espacio de autoevaluación previo a la evaluación en el que el colaborador pueda evaluar su propio desempeño, tome consciencia de lo que aporta y lo que puede mejorar, el momento de la evaluación será más enriquecedor para ambas partes.

Vale la pena establecer un sistema que permita valorar de forma periódica el rendimiento de los colaboradores de manera cualitativa y cuantitativa, dando el apoyo adecuado y empoderando a las personas para elevar su motivación y desempeño., contribuyendo así a mejores resultados.

“El éxito de una empresa es simplemente el reflejo de la actitud, grado de motivación y compromiso de las personas que la forman (Camilo Cruz)

Saturación digital – Eficiencia y motivación en el nuevo entorno

El momento actual nos ha llevado en muchos casos a la necesidad de redefinir el modelo de negocio y en consecuencia revisar nuestros procesos y modo de mantener una comunicación eficiente con nuestros equipos.

La velocidad con la que las empresas se han tenido que adaptar a la nueva situación ha hecho que en ocasiones se haya abusado de las reuniones virtuales y horas de conexión, llegando a alcanzar la saturación digital, conocida hoy como fatiga virtual.

¿Cómo teletrabajar de forma eficiente sin caer en la fatiga virtual?

La implementación digital no está todavía muy desarrollada y es diversa. Cada empresa tiene su modo de afrontar la situación. A ello se le añade la capacidad o no de los trabajadores de adaptarse a las nuevas tecnologías. Tanto los líderes como las personas que están bajo su responsabilidad han de adaptarse y capacitarse.

Es clave descubrir cuál es el mejor modo de trabajar en remoto, en cada empresa e incluso en cada área de la misma, para mantener una adecuada conexión con las personas del equipo.

Cuando volvamos a vivir con cierta normalidad, este tipo de reuniones seguirán. Por ello hemos de hacer que sean eficientes y aprovechar los beneficios que nos aportan: reunirse de forma rápida con personas que no están en un mismo lugar, ahorro de costes logísticos, …

El trabajo en remoto requiere dotar a los colaboradores de las herramientas adecuadas, una formación constante y hacer que se sientan acompañados en su proceso de adaptación. Muchas de las personas que hoy están en teletrabajo no están familiarizadas con la tecnología y esto puede suponer una limitación para ser eficientes y conseguir los resultados esperados.

Por este motivo, se deben evitar la fijación de reuniones sin un propósito claro. No es lo mismo si deseamos hacer seguimiento de los temas en curso, que reunirnos para trabajar en un planteamiento estratégico. Por ello, no todas las reuniones han de tener el mismo tratamiento, ni la misma frecuencia y duración.

La primera pregunta a resolver es ¿Qué deseo obtener de esta reunión?   y ¿Qué reuniones tengo programadas que no van a aportar valor?

Asegúrate de que su celebración es relevante para avanzar en el trabajo y tomar las decisiones adecuadas que permitirán alcanzar los objetivos planteados.

También hay factores que dependen de cada uno. La saturación a veces la provocamos nosotros mismos por no tener horarios y mantenernos conectados de forma permanente, incluso fuera de la jornada laboral. Si a eso le añadimos la multitud de reuniones a la que se nos convoca, es un sin vivir.

Necesitamos desarrollar nuestra capacidad de adaptación, nuestra flexibilidad. Es una cualidad que bien gestionada aporta gran valor. Como ejemplo, hablemos de la conciliación. Cuando estamos trabajando en casa, ¿sabemos separar el trabajo de nuestra vida personal?

10 consejos para ser eficientes

  • Tener claridad sobre la nueva realidad y el propósito de los encuentros que organizamos.
  • Revisar los procesos para adecuarnos a la nueva forma de trabajar.
  • Ser capaces de autogestionar nuestro trabajo, nuestro tiempo y necesidades.
  • Limitar el número de reuniones a las estrictamente necesarias: Las reuniones han de tener un propósito definido más allá del encuentro.
  • Identificar el tipo de reunión que necesitamos: Táctica, estratégicas, Individuales, …

Mantén contactos individuales con un cierto rigor con las personas del equipo (por teléfono, mensajes y/o videollamada)

  • Preparar una agenda previa con los temas a tratar, abierta a las aportaciones de los convocados. Si durante la reunión surgen temas que no están directamente relacionados con el propósito de la reunión, propón tratarlos en otro momento.
  • Identificar qué personas deben asistir que puedan aportar valor al tema y estén implicadas.
  • Planifica el tiempo que consideres adecuado para la reunión y respétalo. Después de dos horas de conexión la atención disminuye.
  • No realices reuniones consecutivas. Ha de haber un tiempo de descanso y relajación: espacio para moverse, separar la vista de la pantalla,…
  • Haz que sean dinámicas y muestren contenidos que inviten a la interacción y potencien el trabajo en equipo y la corresponsabilidad.

Los entornos laborales de esta nueva etapa requieren más humanidad, flexibilidad, formalidad, favoreciendo la conciliación a la vez que manteniendo la motivación y eficiencia en el trabajo.

El camino que nos lleva del conflicto al acuerdo

En nuestras relaciones del día a día, si queremos vivir en armonía, hemos de esforzarnos en comprendernos. Desde el entendimiento, las relaciones fluyen con naturalidad y conseguimos alcanzar lo que nos proponemos sin bloqueos, sin estrés, con mayor felicidad.

¿Qué ocurre cuando nos sentimos ninguneados, incomprendidos o rechazados?

A diario, vivimos situaciones, en las que nos sentimos así. Es importante entender cuál es nuestra posición ante el tema y buscar la mejor manera de generar conexión con los demás, para poder expresar y compartir nuestras ideas con facilidad.

Para ello debemos recordar quiénes somos, cuáles son nuestras fortalezas, nuestros valores y desde ahí avanzar y explorar qué ocurre en nuestras relaciones, qué impacto generamos en los demás.

¿Qué puedo hacer yo para que estas relaciones funcionen y sean productivas?

Para convertir el conflicto en algo positivo es preciso tener claridad sobre las diferentes posiciones frente a un tema. Asimismo, poder expresar las ideas desde un alto nivel de escucha y con respeto, para así alcanzar la mejor solución para las partes.

Por ejemplo, cuando alguien no realiza bien su trabajo acabará interfiriendo en el tuyo, y posiblemente, hará que falles y que tengas que dedicar más tiempo que el necesario para poder cumplir. Esto, con un alto nivel de probabilidad, llevará la relación a una situación de conflicto.

A uno de mis clientes le estresaba el incumplimiento reiterado en los plazos de entrega a un cliente. En la cadena intervenían diversas personas. Su interlocutor, dentro de la empresa, siempre le entregaba la información sin tiempo de reaccionar y dar el servicio adecuado al cliente.  En las reuniones que se hacían para corregir la situación se caía en el error de hablarse de forma acusatoria, sin buscar cómo darles la vuelta. Se enfrentaban desde la culpa (no me has entregado la información)y la evasión (cambio de tema). Para solucionar una situación como esta, es imprescindible que las partes se saquen su coraza (la culpa y las evasivas) y exploren lo que si está en sus manos para corregir la situación. Pueden hacerse preguntas como: ¿Hasta qué punto este tema es prioritario para las dos partes? ¿Cómo se han pactado las fechas? ¿Quién ha de intervenir y qué necesidades tiene cada uno de los actores y departamentos implicados?

Cada persona tiene un modo de percibir la realidad diferente y por tanto nuestra forma de impactar y nuestras necesidades, prioridades y preferencias son distintas. Esto hace que aflore el conflicto. Nadie tiene la razón; todos pueden tener parte de razón. Las respuestas para afrontar un mismo tema, una misma situación pueden ser diversas. Desde esta consciencia, para poder acercar posiciones es importante empatizar y conocer qué hace que la otra persona actúe de ese modo en concreto frente al tema. Desde este lugar será mucho más fácil acercar posiciones. Por ello es preciso poner el foco en la situación a tratar, en lo observable y no en la actitud de la persona o en la forma de expresarse.

Es importante reflexionar y ser conscientes de hasta qué punto soy causa del conflicto.

Cuándo alguien me pregunta sobre un tema, ¿respondo después de escuchar o reacciono sin pensar?

Puede ser útil seguir las siguientes pautas para resolver las situaciones de conflicto – “PEACE”:

P: Posición personal de las partes. Observar cuáles son los pensamientos de cada persona. Reflexionar sobre nuestra propia posición de forma objetiva, separándolo de las emociones que han surgido.

E: Empatizar. Saber comprender cómo está viviendo la otra persona la situación. Entender cuál es su perspectiva. No necesariamente compartirla pero si explorar posibles puntos en común.

A: Acercamiento. Acercar posturas a partir de aquellos puntos de la propuesta que siento que puedo aceptar y que pueden ayudar a acercar posiciones

C: Colaboración y Creatividad. Trabajar en una nueva propuesta de forma colaborativa. Si no llegas a poder defender tu posición al 100%, buscar aquella propuesta que se haya construido con creatividad entre las dos partes.

E: Establecer acuerdo– Tomar compromiso sobre la solución encontrada.

De este modo conseguiremos avanzar y aportar valor, a la vez que trabajaremos de forma colaborativa.

Empatía, colaboración, disciplina… ¿Cuáles son tus valores fundamentales?

Descúbrelos y observa su impacto en tu comportamiento y en la toma de decisiones.

Iniciaré el post definiendo qué son los valores. Son aquellos principios que definen nuestro comportamiento como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a elegir cómo actuar frente a diferentes circunstancias de nuestra vida.

Las cosas que nos disgustan, nos frustran o nos ponen tristes no nos dejan ver cuáles son nuestros valores más importantes. En ocasiones, las circunstancias que nos toca vivir, hacen que en ocasiones descuidemos nuestros valores.

Cuando en nuestras vidas sentimos que estamos actuando conforme a nuestros valores, nos sentimos mejor, más plenos y con energía positiva. Por ello, vale la pena hacer un ejercicio para descubrir qué valores son importantes para nosotros y cómo los podemos honrar.

Os brindo un momento de reflexión para explorar que valores sentís que hoy están presentes en vosotros y cuáles son especialmente importantes en vuestras vidas. Dado que cada persona es diferente y los puede percibir de modo distinto, cuando menciones un valor, te invito a explorar aquella cadena de palabras o metáforas que mejor lo definan.

Un buen ejercicio para conocerlos es explorar situaciones de nuestras vidas en las que hemos sabido superar alguna situación difícil para nosotros. Hoy hay valores que parecen estar muy presentes en todos nosotros y que frente a estas circunstancias se pueden ver reforzados. Para saber que significado tienen para ti y como pueden influir en tu forma de actuar y en la toma de decisiones, debes dar respuesta a las siguientes preguntas:

¿Qué valores sientes que están presentes? ¿Cómo los vives? ¿Qué sentido tiene cada uno de ellos para ti?

Por ejemplo, en el momento actual algunas personas se sienten atrapadas por la situación, por estar en sus casas confinadas. Para estas personas, el valor de la libertad es relevante. Lo primero que se deben preguntar es: ¿Qué es para mi libertad?. Para unas personas será la necesidad de poderse expresar sin ser coartados o juzgados y para otra persona podrá ser la libertad para salir de casa, viajar… Un significado estará más asociado a la libertad de pensar y otro a la libertad de actuar.

Disciplina, planificación, organización, … Son valores que están presentes cuando deseas sostener la situación de confinamiento de forma planificada, cuando se aplican las normas para evitar la propagación del virus, cuando realizas actos solidarios ante estas circunstancias que nos ha tocado vivir.

Solidaridad: Unión, comunidad. No estoy sólo.

Colaboración: ayudar, dar sin esperar nada a cambio, empatizar, trabajar juntos…

Salud: Habrá personas que la definirán como algo físico, científico y otras como algo mental e incluso algunas asociarán este valor a disfrutar de una alimentación saludable.

En este último caso, en la definición del valor, pueden aparecer palabras como realizar ejercicio, ir al gimnasio, estar en movimiento…

Familia: seres queridos, unión, amor, …

Amor cariño hacia los míos, sentimiento de confort y cercanía con las personas queridas, protección hacia los que sufren, a los que pierden a seres queridos y no se pueden despedir,…

Hoy hablaba con una clienta y me explicaba que en este momento de autodescubrimiento ha podido valorar las cosas buenas que le aportan las personas de su entorno. Antes ponía mucho foco en lo que hacían supuestamente mal o que no estaba alineado con sus formas de pensar. Hoy ha descubierto cosas que antes no había visto. Ha pensado en su relación desde aquello que es importante para ella. Ha potenciado el valor de la amistad.

En definitiva, los valores son parte de tu SER. Para ser feliz has de hacer que esos valores se reflejen en tus acciones.

Alguien de forma sabia me dijo un día que “Los valores son la brújula que nos guía en la toma de decisiones, en momentos difíciles” Los valores definen nuestra forma de actuar en nuestro camino hacia la consecución de nuestros objetivos.

Conectar con tus valores te hace generar consciencia y afrontar la situación con positividad.

¿Cómo se manifiestan hoy tus valores fundamentales en tus acciones en el entorno actual?

Liderazgo en entornos inciertos

liderazgo

En la época actual se están produciendo cambios profundos y transformaciones en la sociedad y en las organizaciones a nivel global.  Nada es previsible y los cambios se suceden con gran rapidez y a gran velocidad. Gran parte de estos cambios se han producido por la digitalización que ha venido para quedarse y ha obligado a las empresas a innovar y a cambiar su forma de hacer las cosas para poder seguir siendo competitivas. Para ello los líderes han tenido que adecuar, además de los modelos de negocio, su manera de gestionar las personas.

Para tener éxito en la transformación digital se necesita el conocimiento de los expertos así como el compromiso y alineación de todas las personas de la organización. Es clave ser conscientes de la actitud que se debe adoptar en esta nueva situación. Es preciso abandonar un estilo autoritario centrado en la tarea y adoptar un estilo centrado en las personas que potencie su desarrollo y colaboración para alcanzar los resultados de forma colectiva.

Para actuar rápido y de forma eficiente, no se debe caer en el error de querer avanzar solos. Es esencial que los líderes en este momento desarrollen su capacidad de inspirar a otros y conseguir que los diferentes colaboradores de la empresa le sigan y contribuyan aportando su talento.

“La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegamos todos” (Virginia Burden)

Es importante reconocer que su modo de hacer las cosas no es el único y debe permitir que todos contribuyan con su conocimiento y creatividad, a alcanzar la visión común.

Trabajando de forma colectiva y colaborativa, los resultados son siempre exponencialmente mayores. Tirar del carro sólo, si bien a priori parece que aporta agilidad y acorta los procesos de decisión, puede convertirse en un arma de doble filo. En muchas ocasiones, lo que se consigue es cortar la inspiración e iniciativa de las personas de tu entorno a la vez que puede provocar duplicidad del trabajo y malentendidos.

Como dice un proverbio africano “si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”

Por ello, los líderes en el momento actual han tenido que desarrollar las cualidades que les han permitido empoderar a sus colaboradores y ayudarles a trabajar con autonomía y a tomar decisiones manteniendo la motivación. Fomentar la colaboración, la participación y potenciar la responsabilidad, han sido claves en un liderazgo eficiente.

Principales características del Liderazgo en el entorno actual

  1. Flexibilidad Aceptar la nueva situación con proactividad. Adaptarse al teletrabajo con eficiencia.
  2. Creatividad, Ser imaginativos, experimentar, hacer cosas nuevas para afrontar la nueva situación compleja y cambiante. Si hemos sido capaces de ser creativos en un momento tan convulso como el vivido, seguro que podemos proyectar el futuro con innovación.
  3. Poner el foco en las personas. No nos olvidemos de que por encima de la tecnología están las personas. Por ello es cada vez más importante ser más empáticos, escuchar y potenciar la relación.
  4. Aceptar la diversidad Ser consciente de quien tenemos a nuestro alrededor y saber aprovechar el talento que nos puede aportar cada una de las personas que colaboran con nosotros. Aceptar las diferentes formas de pensar nos abre nuevas perspectivas y nos hace ver cosas que solos quizás nunca las hubiésemos visto.
  5. Capacidad de influir. La transformación digital requiere involucrar a las personas de la empresa para apoyar y ayudar en los momentos más críticos y conflictivos. Es esencial conseguir que los colaboradores incrementen su motivación, se sientan parte y muestren interés por la empresa y su evolución.
  6. Mejora de la comunicación. Comunicar el cambio con agilidad. Anticípate. Es muy recomendable realizar una comunicación fluida y constante, con todas las personas involucradas en los objetivos planteados en la transformación. Se deben compartir los avances y resultados que se van consiguiendo, los fallos que deberán servir para aprender y explorar nuevas perspectivas y analizar posibles mejoras.
  7. Tomar Compromiso Mantenerse firme ante los constantes imprevistos.

El liderazgo ideal hoy es el líder visionario, proactivo y auténtico capaz de generar resultados desarrollando su capacidad relacional trabajando con empatía y con asertividad con las personas de su entorno.

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